Pablo Castaño 06/01/2026
El investigador en política internacional publica el ensayo 'La fi de la alternativa xinesa' (El fin de la alternativa china), de Edicions Tigre de Paper.
Imagen del analista y consultor Miquel Vila.El giro impuesto por Donald Trump a la geopolítica estadounidense, amenazando a la Unión Europea de manera cada vez más abierta, y en plena crisis por el ataque a Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro, ha provocado que muchas miradas se dirijan también a la China de Xi Jinping, que recientemente ha efectuado maniobras militares con fuego real en el entorno de Taiwán. Entre esas miradas, hay que incluir la del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha viajado a Pekín y ha escenificado un acercamiento diplomático durante el último año. Pero, ¿cómo funciona el sistema político y económico chinos bajo el Gobierno de Xi? Miquel Vila, analista y consultor de política internacional, miembro del Catalonia Global Institute, propone algunas claves para entender la China de hoy en su ensayo La fi de la alternativa xinesa (El fin de la alternativa china), de Edicions Tigre de Paper.
China tiene una actitud cada vez más agresiva en la esfera internacional. ¿Se está preparando el país para un enfrentamiento con Estados Unidos?
Creo que sí. Xi Jinping lo ha dicho: "El Ejército tiene que estar preparado para luchar y ganar guerras en el siglo XXI". Han dicho abiertamente que intervendrán militarmente si hay un acto que interpreten como una declaración de independencia de Taiwán. Quieren la reunificación antes del 2049, cuando se cumplirán los 100 años de la República Popular.
¿Cómo percibe China su relación con la Unión Europea?
China no considera que la Unión Europea sea un interlocutor especialmente importante, entiende que Europa forma parte del bloque occidental y el actor es Estados Unidos. China, igual que Donald Trump, entiende el mundo regido por grandes potencias, y que ningún país europeo puede considerarse una gran potencia y la Unión Europea tampoco. Todos los líderes europeos están volviendo de China con las manos vacías. Por ejemplo, Emmanuel Macron ha ido cuatro veces y cada vez que ha vuelto las relaciones entre Europa y China están peor. Existe una contradicción económica difícil de navegar: China está compitiendo con las industrias que Europa ha construido en los últimos siglos, hay poco margen de negociación. Nunca ha habido un Google europeo, pero sí hay un Volkswagen. Además, en Europa tienes diferentes países con diferentes intereses.
¿Y España?
Pedro Sánchez ha querido ser más próximo a China por los conflictos que tiene con otros socios europeos y con Estados Unidos. ¿Los frutos? Hay algunas inversiones, pero jugar esta carta a largo plazo es complejo. Si es una planta donde juntarás las piezas fabricadas en China y le pones la etiqueta 'Made in Spain' para que no paguen aranceles...
¿En qué situación se encuentra la economía china en este momento?
Ha habido una desaceleración. Se produjo una burbuja inmobiliaria que intentaron hacer explotar de forma controlada. La economía china está en un periodo de transición. Viene de una época de gran industrialización y eso ha generado dependencia de las exportaciones. China está intentando depender más de su mercado doméstico, pero no se está dando. Esa China que crecía a dos dígitos, que la gente iba del campo a la ciudad y se hacía rica… ya no está. La situación es más similar a la de los países desarrollados.
En el libro habla de "experimentalismo económico". ¿Qué es y qué rol ha tenido en el crecimiento y la transformación de la economía china?
Para pasar de una economía planificada a una economía de mercado, primero probaron en una zona económica especial en Shenzhen, cerca de Hong Kong. Es la idea de probar diferentes fórmulas económicas y si una funciona, generalizarla. Esto les ha permitido industrializarse y avanzar muchísimo a nivel tecnológico.
¿El Partido Comunista Chino sigue siendo comunista?
Sí, el marxismo-leninismo es la lengua oficial del Partido a la hora de entender el mundo. Hay la idea de que el Estado tiene la prerrogativa de llegar a cualquier aspecto de la vida social individual e intervenir para el bien colectivo, si lo considera. Que se toleren las estructuras de mercado porque se consideran las mejores para fortalecer la economía no quiere decir que el Partido haya abandonado su capacidad de acción para intervenir cuando lo considera.
¿Qué rol ocupa el nacionalismo en la doctrina del Partido Comunista Chino?
La narrativa nacionalista china es que el país era la gran potencia global, el centro del mundo, el país más rico e importante, llegó Occidente y se acabó. La gran trayectoria del nacionalismo chino y del Partido Comunista es devolver a China al lugar que le toca después del "siglo de las humillaciones". Una vez reunificada con Taiwán, China tiene que volver a ser un país respetado en el mundo, es un tema al que Xi Jinping le da mucha importancia. Tanto la historia de China como la del Partido sirven de pilar de un discurso nacionalista que unifica a la población.
China es un país muy diverso étnica y lingüísticamente. ¿Cuál es la actitud del Gobierno chino hacia esta diversidad?
Desde la fundación de la República Popular ha habido una tendencia a la homogeneización lingüística y cultural, a través de la expansión de la educación y los medios de comunicación. No se tolera ningún indicio de reivindicación de identidad nacional interna que pueda ser sospechosa de separatismo.
Sostiene que Xi Jinping ha impulsado una "revolución pasiva". ¿A qué se refiere?
El presidente Hu Jintao (2003-2013) es considerado como un líder débil. [Su Gobierno] Estuvo durante el gran momento de China, después de los Juegos Olímpicos de 2008, la economía iba mejor que nunca mientras en Occidente estaba la crisis financiera. Pero también es una época de mucha corrupción, quejas por la contaminación, crisis en Tíbet y Xinjiang… Al llegar al poder en 2014, Xi intenta tomar demandas que empiezan a emerger en la sociedad y absorberlas en términos que no desestabilicen al gobierno. Por ejemplo, las campañas anticorrupción, recuperar la parafernalia comunista e introducir cierta desconfianza hacia el poder empresarial, que contrasta con la frase que se atribuye a Deng Xiaoping: "Ser rico es glorioso".
A menudo nos llega la imagen de una sociedad monolítica, totalmente controlada por el Partido. ¿Hasta qué punto es cierto? ¿Hay protestas sociales en China?
El Partido está muy integrado en la sociedad, tiene mucha capilaridad. No tener protestas es un elemento positivo para promocionar en el Partido, pero el Partido no gobierna de espaldas a la población, hay cierto incentivo en escuchar a la población. Se ha visto incluso con la política de covid cero: después de las protestas, la política de covid cero desapareció. Hay huelgas, protestas… que no quiere decir que sean legales. Lo que pase después dependerá del caso. Si sales a decir "fuera el Partido, quiero democracia" no te irán las cosas muy bien, hay represión. Pero si son demandas que el sistema puede absorber, a veces son toleradas, aunque no sean legales. A veces se reprime una protesta pero se acepta parte de las demandas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario