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octubre 22, 2026

Noruega señala el doble rasero con Israel ante la ONU

 Spanish Revolution   28/9/2026

Noruega señala el doble rasero con Israel ante la ONU: «Si condenamos a Rusia, debemos denunciar las mismas violaciones en Palestina»


El ministro de Exteriores noruego, Espen Barth Eide, utilizó su discurso ante la Asamblea General de la ONU para poner nombre a una contradicción que atraviesa el orden internacional. «Cuando condenamos la clara violación del derecho internacional por parte de Rusia en Ucrania, es igualmente importante denunciar las violaciones de Israel de esas mismas normas en Palestina», afirmó. Y remató con una frase difícil de retorcer: «El doble rasero acaba convirtiéndose rápidamente en ausencia de estándares». Noruega reconoció oficialmente al Estado palestino en 2024 y esta semana anunció otros 13 millones de dólares de ayuda para los territorios palestinos ocupados.
Eide abrió además su intervención recuperando una advertencia atribuida a Antonio Gramsci desde las cárceles de Mussolini: «El viejo mundo está muriendo y el nuevo lucha por nacer: ahora es el tiempo de los monstruos». Habló de una época en la que crece la idea de que «el poder importa más que los principios» y defendió que el derecho internacional «no es un menú» del que cada Estado pueda escoger qué normas cumple. Más adelante reclamó que no exista impunidad para los crímenes internacionales más graves y defendió expresamente a la Corte Penal Internacional frente a quienes quieren desmantelarla.
Si bombardear civiles, ocupar territorio o quebrar el derecho internacional es intolerable cuando lo hace un adversario, no puede convertirse en una cuestión negociable cuando lo hace un aliado.
Noruega no ha descubierto una norma nueva; ha recordado desde el atril de Naciones Unidas cómo se supone que funcionan las que ya existen

octubre 21, 2026

GAZA LE GANA A MARVEL EN TAQUILLA, de Spanish Revolution

 Spanish Revolution      2/10/2026

GAZA LE GANA A MARVEL EN TAQUILLA


Un documental de 80 minutos sobre las operaciones israelíes en Gaza acaba de colocarse número uno en los cines italianos, por delante de Avengers: Endgame Encore. NAZA, dirigido por los israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, recaudó 451.872 euros y llevó a más de 60.000 personas al cine solo el primer día. Al terminar el martes rondaba ya los 1,1 millones, frente a los 356.000 euros de Avengers durante esos dos días. La película iba a proyectarse únicamente durante tres jornadas. Los llenos obligaron a prolongarla y más de 150 salas preparaban ya nuevas sesiones.
Abraham y Szor, ganadores del Oscar por No Other Land, construyeron NAZA con testimonios de 24 militares, agentes de inteligencia y denunciantes israelíes, grabados con rostros y voces ocultos. Hablan de sistemas de vigilancia y selección de objetivos asistidos por inteligencia artificial y de los márgenes de víctimas civiles aceptados durante algunos ataques. El Ejército israelí rechaza varias de las acusaciones, sostiene que la película ofrece una imagen distorsionada de sus procedimientos y niega, entre otras cosas, que sistemas como Lavender decidan automáticamente a quién atacar. Los directores aseguran haber trabajado además con más de cien fuentes durante tres años. La película ganó el Premio Especial del Jurado en Venecia y sus autores han recibido amenazas y ataques de dirigentes israelíes.
Una reedición de Avengers lleva detrás Disney, Marvel, superhéroes, millones en promoción y una de las franquicias más rentables del planeta. Delante se le ha colocado una película de gente hablando, con las caras tapadas, sobre cómo se decide quién puede morir cuando cae una bomba sobre Gaza. 60.000 personas fueron a verla el primer día. A veces la taquilla también cuenta qué cosas necesita mirar la gente aunque haya quien preferiría que apartara los ojos

octubre 13, 2026

Marruecos. Los manifestantes exigen el fin de la cooperación con Israel y el cese de la ofensiva en Gaza

 Anna Soria   1/10/2026

Los manifestantes exigen el fin de la cooperación con Israel y el cese de la ofensiva en Gaza, coreando consignas en contra de la conversión de la oficina de enlace israelí en Rabat en embajada.

Se registraron movilizaciones en numerosas ciudades del país (como Casablanca, Tánger, Marrakech y Rabat), encontrando en algunos puntos restricciones o dispersiones por parte de las fuerzas de seguridad.



agosto 15, 2026

Las personas inmigrantes como carne de cañón, de Joseba Achotegui

 Joseba Achotegui    04/08/2026 

Jóvenes regresan de España en el paso fronterizo de Bab Sebta, cerca de Fnideq (Marruecos), el 31 de julio de 2026.Jalal Morchidi / EFE

Ceuta. Miles de flotadores hinchables y chanclas desparejadas, de Pedro Ojeda Escudero

 2 de agosto de 2026

Admiramos el arte de embellecer las fachadas en ruina y las medianeras de los edificios. Hay grandes artistas que se han especializado en ello. En realidad, nos reconforta: da la impresión de que todo está bien terminado y de que el mundo no se nos cae a trozos.



Asisto al espectáculo de tantos que piensan que la mejor opción contra las víctimas es la ira. Veo las imágenes de las decenas de miles de personas que han entrado en Ceuta desde Marruecos esta semana. No han ejercido la violencia: solo han pasado de un lado a otro de una frontera, muchos a nado. Son apenas cien metros y los que no sabían nadar han utilizado flotadores como los que usan los niños cuando aprenden a nadar en las piscinas o en las playas. Frente a la interesada desinformación de muchos, en las A imágenes veo también mujeres -muy jóvenes muchas, apenas adolescentes- y niños. Los buzos han rescatado ya cien cadáveres, algunos de bebés. Se espera que el mar devuelva más en los próximos días. Gran parte de los que lo consiguieron entraron con lesiones provocadas por los golpes contra las rocas. Muchos llegaban al límite de sus fuerzas. Todavía falta por averiguar todas las causas que han provocado esta avalancha humana, pero veo dos por encima de cualquier otra: la desesperación y la esperanza. Por supuesto, alimentadas por organizaciones criminales y los intereses políticos. Hay también responsabilidad por dejación o incompetencia. Muchos de los que veo en las imágenes parecen no comprender bien las consecuencias de todo, se les escapa el complejo entramado de las relaciones políticas y la geoestrategia. Me fijo en una pareja muy joven, quizá hermanos, quizá novios. Corren enlazados por las manos y sonríen porque piensan que han conseguido un primer hito de su meta. Veo también un joven mareado que recibe la ayuda de un guardia civil, otro que es apenas un niño al que abrazan dos militares para tranquilizarlo. Han entrado a miles, pero a las pocas horas la mayoría ha regresado a Marruecos porque nadie les ha dado agua ni comida -la ciudad estaba desbordada y no había ninguna posibilidad de atenderlos-, lo que ha provocado también algunos altercados. Necesitamos que dentro de unos días los entrevisten buenos periodistas -a los que regresaron, a los pocos que se queden, a los familiares de los fallecidos-, necesitamos leer esos reportajes para comprender las historias humanas que hay detrás de cada uno de ellos. En las imágenes yo veo víctimas. Víctimas de un mundo injusto y desigual en el que la voracidad de unos pocos fabrica sin piedad carne de cañón. ¿Tantos años de espectáculo han anulado nuestra capacidad de compasión? La playa ha quedado llena de flotadores infantiles y chancletas desparejadas, documentación perdida, teléfonos móviles inservibles. Una inmensa piscina que nos retrata.

Nos desagregaron, nos enfrentaron, nos impusieron el miedo, nos llevaron a la ira. // Nos dejamos desagregar, nos dejamos enfrentar, nos dejamos imponer el miedo, nos dejamos conducir a la ira. ¿Cómo salimos de lo irracional, que nos hace cada vez menos libres.

En la Fastiginia, la inteligente obra que el portugués Tomé Pinheiro da Veiga escribió con motivo de su estancia en la corte de Valladolid en 1605, hay un episodio memorable. En él se describen los banquetes que el Duque de Lerma y el Condestable de Castilla, organizaron para agasajar a los miembros de la embajada inglesa que acudían a ratificar el tratado de paz con España y asistir al bautizo del futuro Felipe IV. Al frente de los 500 componentes de la embajada se encontraba el almirante de Inglaterra, el Conde de Nottingham. Aquella visita dio pie a la falsa leyenda de que Shakespeare llegó a Valladolid y conoció a Miguel de Cervantes, un residente en la ciudad que comenzaba a saborear el éxito de la reciente publicación de la primera parte del Quijote. Pinheiro da Veiga relata cómo eran aquellas lujosas comidas. Aparte de otros menores, se celebraron tres grandes banquetes: uno en el Palacio Real, otro en el Palacio de los Condes de Benavente (hoy Biblioteca Pública de Castilla y León) y otro en las casas del Condestable de Castilla (hoy desaparecido). En este último, el 31 de mayo se celebró un banquete especialmente opulento con las puertas abiertas, permitiendo al pueblo entrar a mirar cómo comían aquellos caballeros y sus damas. La gran mayoría de los espectadores salieron admirados y comentaron durante mucho tiempo las excelencias de los platos, de las vajillas, los cubiertos y las copas, también las maneras de los comensales y los trajes de todos ellos y el lujo del palacio del Condestable. Cosas como estas mantenían el statu quo con gran eficacia. Hoy también nos invitan a mirar los banquetes de los poderosos y a celebrar sus éxitos como si fueran nuestros. Algunos, incluso, alaban la calidad de las migas que se caen de las mesas. Comiéndolas, les parece que forman parte del poder.

Quién nos iba a decir que el verdadero nombre de un dios sería finalmente IA                                                                            y su libro sagrado un algoritmo.

agosto 14, 2026

Argelia cerró en 2021 un gasoducto del Magreb, que surtía a España a través de Marruecos.

Movimiento Pueblo    3/8/2026

                        

Argelia cerró en 2021 un gasoducto del Magreb, que surtía a España a través de Marruecos.
Lo que suponía que Marruecos perdiera al año 200 millones de dólares y millones de m³ de gas.
Días antes de la “avalancha” a Ceuta, España firmó con Argelia un acuerdo que garantizaba el suministro a España con el Medgaz, sin pasar por Marruecos .
EL CONTROL ENERGÉTICO DE EUROPA
Arruinar los acuerdos gasistas entre España y Argelia sirve al mismo propósito que el sabotaje del Nord Stream:
Romper cualquier puente de cooperación que no esté controlado por Washington.
El Medgaz es el Nord Stream del sur: una arteria de soberanía energética europea que el imperio de Washington necesita estrangular para vender su propio gas licuado más caro

julio 18, 2026

No fue España: fue la Monarquía, de Lucio Martinez Pereda

 Lucio Martinez Pereda   19/3/2023

No fue España : fue la Monarquía
Felipe VI ha pronunciado hace días un reconocimiento tibio de los “abusos” cometidos en Latinoamérica durante la colonización. En un discurso cargado de eufemismos, el rey aludió a “sufrimientos” y “errores” del pasado, pero evitó deliberadamente las palabras históricamente exactas : genocidio, esclavitud, exterminio sistemático de decenas de millones de indígenas para enriquecer con oro las arcas de la monarquía


Este supuesto mea culpa no es más que una maniobra retórica, un guiño para apaciguar voces críticas . La Corona, aferrada a su “prestigio autoritario”, se niega a asumir la responsabilidad de una Monarquía que convirtió el oro americano en armas y soldados para sus guerras europeas, diezmando poblaciones enteras bajo las Leyes de Burgos, que fueron papel mojado ante la codicia del monarca . Lo que no quiere reconocer Felipe VI es que está explotación financió las guerras europeas de la Corona española durante más de dos siglos
El colonialismo español fue violencia integral, una violencia que integró destrucción cultural, abuso económico y desaparición física, no fue una una colonización evangilizadora y benigna. ¿ Dónde está el perdón explícito por los 70 millones de amerindios reducidos a 3,5 millones en siglo y medio? No hay mención al saqueo, a las encomiendas y mitas que devoraron vidas ni a la teología del “derecho divino” que bendijo esta masacre.
La monarquía española- aun ejerciendo su poder en un sistema democrático- mantiene una percepción autoritaria del prestigio que le impide reconocer culpas, similar a un estado dictatorial. Mientras el Vaticano, desde Juan Pablo II en 1992 hasta Francisco ha multiplicado gestos de perdón reconociendo abusos en América como crimen histórico , Felipe VI se refugia en vaguedades auto exculpatorias. Esta asimetría es reveladora: la Iglesia, autocrítica, gana legitimidad moral; la monarquía, obstinada por la debilidad en su impunidad: la pierde .
Los Estados modernos heredan las responsabilidades históricas de sus predecesores, y no caben excusas sobre rupturas institucionales o prescripciones temporales que blanqueen crímenes pasados. La Historia demanda una peticion de perdón rotunda , sin atenuantes, que integre el genocidio americano al ADN monárquico, como hicieron Bélgica por el Congo o Holanda con Indonesia. Un verdadero reconocimiento exigiría renunciar a eufemismos para pronunciar palabras exactas y no este no perdón-trampa que excusa pero no reconoce. De lo contrario, este gesto de Felipe VI no será sino otro capítulo en la crónica de una Corona que se sigue protegiendo con el silencio y no con la Verdad.

julio 17, 2026

Aniversario de la muerte de Lenin : el marxismo de la teoría a la práctica, de Lucio Martinez Pereda

 Lucio Martinez Pereda   22/1/2026

Aniversario de la muerte de Lenin : el marxismo de la teoría a la práctica

Hoy toca hacer una apresurado obituario del más importante, idealizado, odiado o temido líder revolucionario del siglo XX. La muerte de Lenin sucedió el 21 de enero de 1924. Su biografía de dirigente revolucionario marcó el tránsito de la teoría marxista al terreno de las realizaciones políticas. Lenin representa un punto de inflexión entre el análisis del capital como categoría de la crítica y la organización del poder como práctica de transformación. Su aportación consistió en traducir el rigor teórico del marxismo al lenguaje de la táctica y de la toma del Estado.
A diferencia de Marx, que había concebido la revolución como un desenlace histórico inherente a las contradicciones del modo de producción capitalista, Lenin la entendió como un acto político de voluntad organizada. Marx analizó el Capital ; Lenin organizó el movimiento de las masas. En esa traslación - de la crítica al programa- se forjó la matriz revolucionaria del siglo XX.
El pensamiento leninista, sin embargo, no puede leerse únicamente como dogma o manual de acción. Encierra también una teoría del poder y de la modernidad política: la idea de que ninguna transformación radical es posible sin una estructura disciplinada de dirección, sin un objetivo que se vuelva organización. Con ello, Lenin inauguró una lógica que conectó al marxismo con la problemática del Estado moderno, desplazando el foco desde la espontaneidad social hacia la gestión racional de la transformación .
Hoy, un siglo después de su muerte, Lenin continúa siendo un punto de referencia incómodo. Su nombre se inscribe en la genealogía de todas las revoluciones que intentaron sostener el poder en nombre de la emancipación. Pero también revela la fragilidad del tránsito entre la idea liberadora y su institucionalización. Tal vez su verdadero legado consista en haber mostrado que, en política, la verdad de una teoría no se mide por la pureza de sus principios, sino por las consecuencias - a menudo imprevistas- de su realización histórica.
A continuación haré un apurada síntesis de la funcionalidad política de sus cinco obras más importantes
¿Qué hacer? (1902): sirvió para conformar un partido de cuadros profesionales- el embrión del Partido Bolchevique- que rompía con el espontaneísmo sindical y el reformismo socialdemócrata. La puesta en práctica de estos planteamientos permitió que, durante la Revolución de 1905, los bolcheviques contaran con una base organizativa coherente para dirigir las huelgas políticas y articular la lucha obrera con el movimiento campesino.
Un paso adelante, dos pasos atrás (1904): en esta obra, Lenin defiende el principio del centralismo democrático como forma de garantizar una jerarquía disciplinada dentro del partido, indispensable bajo la represión zarista y la clandestinidad. Gracias a esa estructura orgánica, en los meses críticos de 1917 los bolcheviques pudieron mantener su cohesión frente al caos del menchevismo y la dispersión ideológica de los soviets.
El imperialismo, fase superior del capitalismo (1916): ofreció la justificación teórica para oponerse a la Primera Guerra Mundial, interpretándola como un conflicto entre potencias imperialistas. De ahí surgió la consigna del “derrotismo revolucionario”, que inicialmente aisló a Lenin, pero resultó decisiva cuando la crisis bélica precipitó el derrumbe del régimen zarista, abriendo el camino a las revoluciones de Febrero y de Octubre.
El Estado y la revolución (1917): se convirtió en guía inmediata para el ejercicio del poder soviético tras la insurrección de Octubre. Legitimizó la disolución de la Asamblea Constituyente, la creación de los soviets como forma de gobierno y el programa de “paz y tierra”. En la práctica, orientó las transformaciones institucionales impulsadas por los primeros decretos bolcheviques.
La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo (1920): en una Rusia devastada por la guerra civil y el aislamiento internacional, mantener el poder exigía flexibilidad política, no pureza doctrinal. En ese contexto, los pactos con otras fuerzas - socialistas moderados, partidos campesinos o incluso burguesías nacionales coloniales- se presentaban como una necesidad estratégica más que como una concesión ideológica. Lenin critica a las corrientes “izquierdistas” que rechazaban la participación parlamentaria, los sindicatos moderados o las alianzas tácticas. A su juicio, esa intransigencia aislaba a los comunistas de las masas. Su propuesta era clara: usar esos espacios-parlamento, sindicatos, frentes antifascistas o nacionales- como instrumentos de intervención política, no como fines en sí mismos.
En conclusion: Lenin traslada el análisis teórico marxista a la organización del poder y la transformación práctica de la realidad mediante la táctica y la toma del Estado. A diferencia de Marx, quien veía la revolución como resultado inevitable de las contradicciones del capitalismo, Lenin la concibió como algo que para existir tenía que ser un acto político organizado. Su legado radica en demostrar que en política la validez de la teoría marxista no se mide por la pureza de sus principios, sino por las consecuencias históricas reales de su puesta en práctica.
Lenin comprendió que el marxismo no sobreviviría como catecismo, sino como táctica. Él empujó el pensamiento hacia el acontecimiento: no se trataba ya de esperar el derrumbe del capitalismo como una ley natural, sino de provocarlo, de convertir la teoría de la lucha de clases en una organización del poder. Frente al determinismo científico de Marx, Lenin introdujo la voluntad política como instrumento de la historia.
Lenin no opuso la ortodoxia marxista al pragmatismo, sino que los fundió en una misma pregunta: ¿ de qué sirve la verdad teórica si no puede gobernar? Y la respuesta producida en 1917, fue brutal y decisiva. Su legado no radica en la pureza doctrinal, sino en haber demostrado que toda teoría que pretenda transformar el mundo debe asumir el riesgo de medirse con la realidad. La revolución no fue el cumplimiento de una profecía, sino la construcción de una posibilidad. En eso consiste, quizá, su herencia más perdurable: haber demostrado que la política no es la consecuencia de la historia, sino su instrumento.

julio 12, 2026

Safaris humanos durante el sitio de Sarajevo, de José Luis ‘Kois’ Fernández-Casadevante

José Luis ‘Kois’ Fernández-Casadevante 18/11/2025

 Pedagogía de la crueldad y cultivo de la empatía

Distrito destruido de Sarajevo durante el asedio (1997). / Hedwig Klawuttke


Hay noticias que te golpean como un puñetazo, te impactan y no dejan de merodear por tu cabeza durante un tiempo. A mí me ha pasado con la historia de los “safaris humanos” en Sarajevo, que se dieron durante el despiadado asedio que sufrió la ciudad. El más prolongado en la historia de la guerra moderna, pues duró casi cuatro años, entre 1992 y 1996. Además de dejar una ciudad devastada, los bombardeos y los francotiradores mataron a más de doce mil personas, de las cuales el 85 % eran civiles.

El escritor Enzio Gavazzeni ha investigado en profundidad cómo centenares de personas acudían los fines de semana en viajes organizados, que simulaban llevar ayuda humanitaria, para asesinar impunemente a desconocidos. Pagaban enormes sumas de dinero por apostarse con fusiles francotiradores en las colinas que rodean la capital bosnia y disparar a civiles desarmados. Matar bebés y niños era más caro, los siguientes en la tarifa eran los hombres uniformados y después las mujeres, a las personas mayores se les podía matar gratis.

El perfil de quienes acudían a disfrutar asesinando eran hombres ricos e influyentes: notarios, abogados, ejecutivos o empresarios, así como simpatizantes de la extrema derecha. La mayoría provenía del norte de Italia, pero también de otros países, incluida España. Mataban sin mancharse, con suficiente distancia como para deshumanizar al objetivo, con suficiente proximidad como para disfrutar del poder de quitar una vida.  

No es la primera vez que se divulga esta información, pero nunca con tal nivel de detalle y por primera vez con una causa judicial abierta. La noticia resuena especialmente en estos tiempos donde exhibir crueldad se ha vuelto un distintivo político. Steve Taylor, profesor de Psicología en la Universidad de Manchester, explica que la crueldad está íntima y directamente relacionada con la pérdida de empatía. Si alguien no puede sentir el sufrimiento de otras personas, se facilita que pueda provocarlas dolor, justificar su explotación o asesinato. También Rita Segato habla de la pedagogía de la crueldad, para describir el proceso de pérdida de sensibilidad social ante el sufrimiento ajeno. Actos que enseñan, habitúan y programan a las personas para transmutar lo vivo y su vitalidad en cosas. 

Hombres desconectados, tremendamente narcisistas y ambiciosos, sin compromisos interpersonales y con un fuerte impulso por poseer riqueza y ejercer el poder. Francotiradores como metáfora del aislamiento y el individualismo omnipotente. Así son muchas de las figuras de éxito que este modelo socioeconómico proyecta, por lo que no debe sorprendernos que desde el punto de vista psicológico haya una proporción mucho mayor de psicópatas entre los líderes políticos y empresariales. Los safaris humanos son de una brutalidad excepcional y anómala, pero conviene reconocer que la cultura capitalista y patriarcal se sostiene estructuralmente sobre la violencia y la deshumanización. 

El síndrome del mundo cruel

Estas historias nos atraen por nuestro sesgo de negatividad, el mal o la catástrofe nos seducen. Una investigación reciente sobre 100.000 historias virales demostró que la presencia de palabras negativas en los titulares aumentaba su índice de visitas. La economía de la atención explota esta inercia cognitiva para conseguir clicks.

Y esto conecta con la idea del “síndrome del mundo cruel”, acuñada por el profesor de comunicación George Gerbner, pionero en la investigación sobre los efectos de la televisión como medio de comunicación de masas. Esta se basa en constatar cómo la imagen proyectada por los medios de comunicación influye en la percepción que tenemos de la realidad. Cuanto más tiempo se ve la televisión, más se cree que la sociedad es tal y como queda reflejada en la pantalla. Quienes consumen mucha televisión sobreestiman las tasas de delincuencia y violencia, los riesgos de los desastres naturales o la riqueza. A más horas viendo el telediario, peor concepción se tiene del ser humano y más propensos nos volvemos a creer que no se puede confiar en la mayor parte de la gente. Un problema agravado por las redes sociales y sus algoritmos.

No es que exista un determinismo tecnológico, ni que el ser humano se haya hecho peor, es que tal vez solo se vuelven virales las peores historias que nos contamos. Debemos conocerlas, no engañarnos, pero sería un error caer en la tentación de creer que estas figuras son representativas de la humanidad. No podemos otorgarles ese privilegio: por mucho que su maldad se exhiba obscenamente, son una minúscula minoría. Sus relatos eclipsan otras versiones de quienes somos como personas y sociedades. No somos la caricatura antropológica que cotidianamente dibujan muchos medios de comunicación, redes sociales e industrias culturales. Somos mucho mejores.

Hay una sugerente idea planteada por David Graeber que afirma que la violencia estructural suele generar estructuras sesgadas o asimétricas en la imaginación. Las víctimas tienden a preocuparse y tener más empatía por conocer la forma de ser de quienes les oprimen. Los oprimidos suelen preguntarse por las motivaciones, las razones y las formas de entender el mundo de sus opresores: sirvientes y esclavos compartiendo información y debatiendo a escondidas sobre cómo actuaban los blancos, indígenas reflexionando sobre las cosmovisiones occidentales que les colonizan, mujeres poniéndose en el lugar de los hombres… El autor muestra un ilustrativo ejemplo al narrar los reiterados resultados de un ejercicio que ha realizado en diversos colegios, por el que solicita al alumnado que imagine cómo sería su vida si cambiaran de sexo y que plasme sus reflexiones en una redacción. Las chicas desarrollan extensos y detallados informes, mientras de forma generalizada los chicos muestran resistencias, no lo hacen o explicitan que ni lo saben, ni quieren saberlo. Algo similar sucede en una macroencuesta realizada a miles de jóvenes entre 16 y 19 años en España, en la que les preguntan por sus referentes sociales. Ante la cuestión ¿a quién quieres parecerte de mayor?, las chicas escogen indistintamente referentes masculinos y femeninos mientras que los chicos solo escogen hombres.

La conclusión es que quienes se benefician de la opresión pueden permitirse ser indiferentes y reducir sus niveles de empatía, mientras que quienes están oprimidos están obligados a hacer un mayor esfuerzo interpretativo de la realidad. Ese empeño de los oprimidos por comprender qué y quiénes les oprimen, resulta más sencillo cuanto más fácil es definir las fuentes de la opresión y que estas se puedan identificar con “otro”. La empatía y la complicidad cognitiva son el sustrato en el que pueden crecer dinámicas transformadoras ante un entorno que tiende a su destrucción.

Cultivar otras narrativas sobre la humanidad en Sarajevo

Hay otra historia sobre Sarajevo mucho menos conocida, que puede suponer un contrapunto a la noticia que abre este texto, y que recojo en mi libro Huertopías. Al poco tiempo de acabar la guerra, en el centro de la ciudad, rodeado de ruinas y edificios semidestruidos, se plantó el primer huerto comunitario para la paz y la reconciliación. Una iniciativa solidaria impulsada por una organización pacifista.

La ubicación escogida convertía en campo de cultivo unos terrenos que literalmente habían sido campo de batalla. Una amplia zona verde cargada de simbolismo, pues separaba dos barrios y durante un tiempo delimitó la línea del frente. Allí se construyeron varias decenas de parcelas de 50 metros cuadrados que eran adjudicadas por sorteo, con una participación multiétnica que respetaba la misma cuota de diversidad que había en la zona antes de la guerra. Así que personas de origen bosnio, serbio y croata podían estar compartiendo las lindes de sus parcelas. Al principio la situación era tensa y no todo el mundo estaba contento con el modelo impuesto, pero los huertos ofrecían un acceso privilegiado a alimentos en una situación de fuerte precariedad y escasez, por lo que la gente decidía sumarse al proyecto. Muchas de estas personas eran refugiadas que acababan de retornar tras haberse marchado del país por la guerra y se encontraban muy necesitadas.

El huerto comunitario no se presentaba como una iniciativa orientada a la reconciliación, pero todas las personas que conformaban esta comunidad hortelana habían vivido la guerra. Además de una zona de cultivo compartían enormes traumas, dolores o pérdidas de familiares y amistades. Al habilitar un espacio donde la gente podía colaborar en una actividad concreta en un ambiente relajado y sentirse segura para hablar, las relaciones fueron brotando de forma natural. Las reuniones formales del proyecto, a las que debían acudir, se ceñían a cuestiones logísticas, agronómicas o formativas. Sin embargo, a un ritmo lento y sin forzar las cosas, fueron aumentando las interacciones.

La identidad jardinera u hortelana, más mundana y apegada al suelo, terminó por tener más importancia que ser bosnio, serbio o croata. Y desde ahí se estableció un nuevo vínculo y una posibilidad de reconciliación que no pasaba por renunciar a rasgos de la biografía propia, sino por añadir elementos nuevos que facilitasen humanizar al otro y desde ahí establecer un diálogo. Los promotores del proyecto destacan la historia de dos hortelanos que habían combatido en bandos enfrentados y que terminaron por trasladar su disputa al ajedrez, a través del cual fueron consolidando una robusta amistad.   

Por otra parte, la iniciativa incorporaba una dimensión terapéutica, pues quienes se implicaron terminaron viviendo profundas transformaciones en sus actitudes vitales. La autopercepción evolucionó de víctimas desvalidas que demandaban ayuda a la de personas que se sentían útiles para sus familias y comunidades. La comunidad hortelana fue ganando autonomía personal y colectiva. Hacían algo de lo que se sentían orgullosos y les gustaba compartir el espacio con sus amistades y familias, lo que desembocó en la construcción de un parque infantil en los bordes del propio espacio. Con el paso de los años la dimensión terapéutica se amplió para trabajar con personas con necesidades especiales (estrés postraumático, trastornos mentales, diversidad funcional…), algo especialmente relevante cuando estas cuestiones se encontraban relegadas al ámbito privado y doméstico.

Los “safaris humanos” eran agregaciones de individuos, cuya camaradería se reducía a organizarse para matar juntos, sembrar terror y aumentar el odio. Lo que nos enseñan los huertos de Sarajevo es que se pueden cultivar comunidades capaces de restaurar la confianza entre quienes estaban enfrentados, sembrar vida y recoger las semillas de la reconciliación. La paz es frágil y exige un cuidado constante, como un jardín. 

Un viejo proverbio árabe afirma que no vemos las cosas como son, sino como somos. Así que tenemos una parte de responsabilidad en cómo miramos al mundo y a las personas con quienes lo compartimos. Luchemos para que la exposición al mal no nos convierta en malvados y comprometámonos con volver virales historias que transmitan esperanza. No escasean, nos rodean como los infrasonidos, aunque pasen desapercibidas si no les prestamos atención. Hablemos sobre aquello que merezca la alegría y no la pena.