septiembre 04, 2026

Glaciares que mueren matando, de Pablo Batalla

 Pablo Batalla   Periodista   27/08/2026


Casas destrozadas tras la riada en Nepal el 27 de agosto de 2026.AFP/ PRABIN RANABHAT


Cosas que se lanzan y se precipitan; umbrales chungos: ese es el mundo del siglo XXI y en él vivimos todos, cerca de un glaciar o de un gran bosque; del Perito Moreno o de Las Médulas, como el que escribe. "Todo arde si le aplicas la chispa adecuada", dice una canción de Héroes del Silencio, y en este planeta nuestro, empieza a ser adecuada cualquier chispa. Hay países más preparados que otros para resistir cataclismos, pero ninguno lo está para resistir los más grandes. Siria es una advertencia para el mundo entero: igual que no hay maravilla natural que no pueda colapsar debido al cambio climático, tampoco hay patrimonio histórico que no pueda convertirse en Alepo y en Palmira, ni torturas y matanzas de la cárcel de Seidnaya que no puedan terminar perpetrándose en la de Alcalá-Meco. Cuando en el mundo doblan cualesquiera campanas, doblan también por nosotros. Pero, a diferencia del apocalipsis teológico, nosotros tenemos —seguimos teniéndola— la capacidad de detenerlo; de hacer lo que sabemos que tenemos que hacer para que el invernadero deje de cocerse. Hagámoslo de una vez.

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