julio 29, 2026

ANTES DE LAS LLAMAS LLEGARON LOS RECORTES, de Mercedes Barranco Rodríguez

 Mercedes Barranco Rodríguez   24/7/2026


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Mientras el infierno del fuego cae sobre este país, hay mujeres y hombres que hacen exactamente lo contrario que el resto del mundo: avanzan hacia las llamas. A todas las bomberas y bomberos forestales, mi admiración, mi respeto y mi cariño. A todos los profesionales públicos que estén dejándose la salud. Sois la dignidad de un país que demasiadas veces no ha estado a vuestra altura. Y hoy no quiero que seais heroes ni heroinas, quiero que volváis a casa sanos y a salvo.
Pero no basta con daros las gracias. También hay que pediros perdón.
Perdón por haberos dejado solos cuando salisteis a las calles a reclamar más prevención, más personal, más medios, más gestión forestal, estabilidad laboral y dispositivos adaptados a la realidad climática del siglo XXI. Mientras os manifestabais, la mayoría de la sociedad callaba, pasaba de posicionarse. Mientras advertíais de lo que estaba por venir, cuando implorabais a los responsables políticos que os permitieran trabajar dignamente y con los medios suficientes. Hoy os enviamos a combatir monstruos de fuego que llevabais años anunciando.
Que nadie se engañe. España no arde por un golpe de mala suerte.
España arde porque durante décadas se ha considerado la prevención un gasto y no una inversión. Porque se ha abandonado el medio rural. Porque se ha despreciado el conocimiento científico. Porque se ha permitido que los montes se convirtieran en inmensos almacenes de combustible. Porque se ha gobernado pensando en la próxima legislatura y no en la próxima generación. Porque se ha abandonado la gestión forestal y la gestión del territorio.
Y sí, hay responsables políticos con nombres y apellidos.
En la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso mantiene desde hace más de 1000 días un conflicto con los bomberos forestales, que llevan tiempo denunciando la falta de medios y de unas condiciones laborales dignas. Parte del servicio está privatizado y carece de medios suficientes para afrontar catástrofes como la que hoy asola Madrid.
En Andalucía, el Gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla ha recortado un 14% los agentes de medioambiente y falta un 15% de bomberos forestales en plena campaña de altos riesgo.
En Castilla y León, la prevención y la extinción continúan apoyándose en un modelo ampliamente privatizado.
Cuando la protección de un bien común termina dependiendo del negocio de unos pocos, es legítimo preguntarse qué modelo de país estamos construyendo.
Esto va del modelo de país que estamos construyendo. Va de una forma de hacer política que lleva demasiado tiempo tratando la prevención como un gasto prescindible. Porque la prevención no da titulares. No inaugura infraestructuras. No llena ruedas de prensa. Solo evita tragedias. Y eso parece tener muy poco rédito electoral.
Llevamos décadas ignorando a la ciencia y al mayor reto al que está civilización se haya enfrentado. Décadas desoyendo a quienes conocen el monte. Décadas abandonando pueblos, pastores, agricultores y ganaderos extensivos que mantenían vivo el territorio y reducían de forma natural la carga de combustible. Décadas repitiendo barbaridades de barra de bar (la culpa es de los ecologistas, no dejan hacer nada, el cambio climático no existe, esto con cabras se arregla...Después llegan las llamas. Después llegan las evacuaciones. Las casas quemadas y los pueblos negros. Después llegan los homenajes. Después llegan las promesas. Y después vuelven los recortes.
Todos tenemos una parte de responsabilidad.
También quienes permanecimos en silencio mientras los bomberos forestales reclamaban recursos y prevención.
También quienes hemos normalizado que se recorten los servicios públicos que protegen nuestras vidas.
Y también quienes siguen votando a quienes niegan el cambio climático, desmantelan la prevención o consideran que proteger el territorio impide el crecimiento económico ¿Cuánto vale la vida? ¿Cuánto vale un pueblo, un bosque relicto, y una especie en peligro de extinción?
Elegir a nuestros gobernantes tiene consecuencias.
Los recortes tienen consecuencias.
El negacionismo tiene consecuencias.
El abandono del medio rural y la desordenación del territorio tiene consecuencias.
Y esas consecuencias hoy tienen forma de montes calcinados, pueblos arrasados, vidas perdidas, familias evacuadas y profesionales jugándose la vida.
No les podemos exigir ser héroes.
Les debíamos prevención.
Les debíamos dignidad y respecto.
Les debíamos medios.
Les debíamos escuchar cuando todavía había tiempo.
Ahora solo queda esperar que vuelvan vivos, que protejan todo lo que puedan y este a su alcance.
Vamos a preguntarnos, con toda la honestidad que exige este momento, cuántas tragedias más estamos dispuestos a aceptar antes de comprender que la prevención no es una opción política, sino una obligación como humanidad. Que hacer un Pacto de Estado solo es una herramienta pero no el fin.
El fuego solo hace visibles las cenizas de décadas de irresponsabilidad política y ciudadana. Hoy estamos un poco más cerca de convertir el único hogar que tenemos en un lugar inhabitable. Siento dolor, rabia y miedo. Miedo por un futuro incierto.
A los bomberos y bomberas forestales, mil gracias por seguir haciéndome creer en la humanidad.

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