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Nuestra Selva del Irati, la segunda masa forestal más importante de Europa, tampoco se libra de la contaminación. Un grupo de investigadores de la UPV, el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS) y la Universidad de Navarra han realizado un estudio utilizando líquenes y musgos como centinelas o biomonitores para determinar la contaminación orgánica atmosférica y han encontrado compuestos orgánicos persistentes muy tóxicos.
Advierten de que aunque los niveles no son superiores a las concentraciones medidas en otros lugares similares, sí que muestran claramente que la acción humana ha contaminado la atmósfera de nuestra querida selva. Concre tamente han encontrado PAH, un tipo de hidrocarburos que se generan princi palmente en los procesos de combustión, seguramente producto de las quemas controladas que se han hecho tradicionalmente y se siguen haciendo en el entorno. También han hallado otro tóxico llamado PCB en la zona del embalse de Irabia derivado de materiales que se utilizaban en aislamientos eléctricos, y residuos de OCP, pesticidas que se usaban en agricultura y hoy en día, afortunadamente, están prohibidos.
Este estudio demuestra que la contaminación no solo llega solo desde los entornos urbanos sino que toda acción humana, por muy rural y tradicional que sea, también puede ser fuente de contaminación.
Está claro que casi todo lo que hacemos tiene consecuencias negativas para el medioambientey acelera el cambio climático, algo que niega la derecha, cada vez con menos pudor, por puros intereses económicos y políticos.Un ejemplo es Mazón, que cae en los brazos de Vox y del negacionismo climático cuando una dana ha dejado arrasada su comunidad.Qué triste.
Ambos Parques Nacionales son claves para la reproducción de las aves. Dos expertos ven la situación con moderado optimismo, pero creen que hay que esperar a ver si los aportes de agua continúan las próximas semanas
Imagen de archivo de una laguna de Doñana llena de flamencos.EP
Las lluvias de las últimas semanas están aliviando la crítica situación de sequía en los Parques Nacionales de Doñana (Andalucía) y Las Tablas de Daimiel (Castilla-La Mancha), ambos parajes claves para la biodiversidad y para la supervivencia de distintas especies de aves y su reproducción.
Las precipitaciones de la borrasca Laurence han inundado la marisma de Doñana afectando de manera «muy positiva» al humedal más importante del continente europeo, que encara así «una primavera húmeda», y «positiva» para la reproducción de las aves acuáticas.
Eloy Revilla, director de la Estación Biológica de Doñana, organismo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha comentado este martes que «el hecho de que esté lloviendo en días consecutivos, cantidades más o menos importantes, está siendo muy positivo para Doñana», puesto que la «marisma se encuentra con inundaciones y sigue entrando agua en algunos momentos puntuales de manera muy importante», algo que es «positivo para Doñana porque nos va a permitir tener una primavera húmeda con reproducción de las aves acuáticas».
«También vemos que una parte de las lagunas de Doñana están cogiendo agua. Las lagunas tienen agua, la marisma tiene agua y también la vegetación. En las zonas de monte hay mucha agua y eso permite que se produzca una recuperación de esa vegetación», ha abundado en declaraciones a Europa Press.
No obstante, Revilla ha señalado que es «difícil saber» si esta agua es una solución a largo plazo. «Vamos a ver cómo viene lo que queda de primavera en función del calor que haga, de si deja de llover o no. También si se producen cambios importantes en el nivel de la marisma, que eso también puede hacer que fracase una parte de la reproducción. Es un poco pronto para aventurarnos a la hora de pensar cómo va a ser la temporada», ha comentado.
Sin embargo, para el Ayuntamiento almonteño estas lluvias no están sirviendo para recargar el acuífero que alimenta este espacio protegido, debido a la falta de infraestructuras adecuadas para recargar los niveles subterráneos. or ello, ha reclamado a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) que «adopte medidas urgentes para limpiar y acondicionar estos cauces para que el agua fluya correctamente hacia el acuífero y evitar que se pierda sin posibilidad de aprovechamiento».
Aporte del río Cigüela a Las Tablas
En cuanto a Las Tablas de Daimiel, otro de los principales humedales en la Península, las lluvias de los últimos días han permitido que el río Cigüela (también denominado Gigüela) aporte su caudal a este Parque Nacional. Así lo ha dicho, en declaraciones a este periódico, Salvador Sánchez Carrillo, investigador del CSIC y representante de este organismo en el patronato del Parque.
El Cigüela ha visto resucitar su caudal gracias a las lluvias recogidas en lo que va de marzo en la provincia de Ciudad Real, que rondan los 100 litros por metro cuadrado. Esta aportación ha provocado que el río, que tradicionalmente ha permanecido seco durante años, vuelva a llevar agua.
«Estas lluvias están viniendo bien a Las Tablas porque ahora está empezando a entrar agua desde el Cigüela. Si esto continúa así, las expectativas son buenas para la primavera porque se debería inundar una superficie mayor de la que tiene ahora».
Hasta hace un mes, el único modo de inundar este enclave manchego era a través de bombeo de los pozos de emergencia. El objetivo de esta medida es evitar que la turba bajo el suelo entre en combustión, como ocurrió en 2009, o que los ecosistemas desaparezcan por completo en los periodos más secos.
De hecho, hasta antes de que empezaran las precipitaciones hace un mes, el área encharcada estaba por debajo de las 100 hectáreas, cuando toda la zona inundable de Las Tablas alcanza las 1.800 hectáreas. La última vez que se inundó toda esa superficie fue en 2014. Según el Plan Rector del Parque Nacional, el objetivo mínimo de inundación es de 1.400 hectáreas inundadas a comienzos de primavera y 600 hectáreas a finales de verano.
«Las expectativas son buenas, pero todavía no se puede saber el alcance. Hasta que no pasen unas semanas y veamos si se inunda todo o cómo queda finalmente. Es verdad que ha llovido, pero los suelos estaban muy secos. Ahora ya están más húmedos y es probable que, si sigue lloviendo, sean capaces de retener más agua. En principio las expectativas son buenas y por lo menos hay esperanza de que la primavera sea buena este año», ha concluido el experto.
A este oasis en mitad de la estepa manchega le caracteriza una llanura de inundación, producida por los desbordamientos de los ríos Guadiana y Cigüela en su confluencia. El Cigüela, río con carácter estacional, inunda las Tablas (así se llama la zona inundable adyacente a un río) durante el invierno, mientras que el Guadiana con carácter permanente, aporta agua procedente del acuífero 23 durante todo el año, pero este acuífero está sobreexplotado.
La mitad de los lepidópteros han desaparecido de varias zonas españolas y europeas mientras que en Estados Unidos han perdido casi la cuarta parte en lo que va de siglo
De la mariposa del Puerto del Lobo ('Agriades zullichi') solo quedan ejemplares, y no muchos en los picos de Sierra Nevada. Su hábitat apenas alcanza las 70 hectáreas. Su oruga solo se alimenta de una planta, también de alta montaña.
A falta de un mes para que llegara la primavera, Rob Wilson reinició una rutina que lleva haciendo desde 2018: el último fin de semana de febrero se fue al campo desde Colmenar Viejo (Madrid), donde vive. Desde entonces y hasta el fin del verano, a veces solo, a veces reemplazado por su colega Juan Pablo Cancela, da un paseo, siempre el mismo, desde el arroyo cercano hasta la montaña, buscando mariposas. No han pasado los suficientes años para que su impresión tenga validez científica, pero cada vez ve menos lepidópteros. De las especies más raras, ni siquiera eso. Su impresión es una tendencia global. En el resto de España, en Europa, en Estados Unidos, allí donde hay datos fiables, el paisaje es el mismo: un mundo con cada vez menos mariposas.
“Lo más fácil es elegir un sitio cerca de tu casa. Yo tengo uno en Colmenar Viejo”, dice Wilson entomólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC). “Vas a ese mismo sitio entre marzo y septiembre cada semana. Y recorres una ruta de entre un kilómetro y dos kilómetros con una caja imaginaria de dos metros y medio a cada lado y cinco metros delante de ti. Básicamente, vas tomando nota de todas las mariposas que entran en tu caja imaginaria. Eso es lo que se llama un transecto”, cuenta Wilson. Cancela, también entomólogo del MNCN, sigue la explicación: “Muchas especies son fáciles de identificar mientras vuelan, pero algunas son más complicadas. Para ellas, llevamos un cazamariposas, tenemos un permiso de la Comunidad de Madrid, y si hay alguna especie difícil de identificar, la capturamos, la identificamos y la soltamos”. Así es como estiman la abundancia de lepidópteros en Colmenar y en el resto del mundo. “Para ver tendencias necesitamos más años, pero en estos ocho, las especies que eran abundantes, ya no lo son y otras que eran raras al principio, ya no las vemos”, dice el ecólogo británico de Colmenar Viejo.
En Estados Unidos, decenas de científicos como Wilson y Cancela, más centenares de voluntarios llevan haciendo lo mismo desde inicios de siglo. Los resultados de sus paseos con sus cajas imaginarias acaban de publicarlos hoy en la revista Science y son dramáticos: para las 342 especies de las que tuvieron datos estadísticamente significativos, el paisaje estadounidense ha perdido el 22% de sus mariposas desde 2000. Para 107 especies, las bajas superaron la mitad de sus efectivos. Las pérdidas se están produciendo en todas las latitudes y bioclimas, pero son más acusadas en las regiones del sur, las más afectadas por el calor y las sequías avivadas por el cambio climático. Esta conexión la confirman las pocas especies que han prosperado (solo el 3% crece de forma significativa). Dos tercios de las que han crecido en número tienen su principal rango geográfico en México.
El biólogo de la Universidad Estatal de Washington (Estados Unidos), Universidad Estatal de Washington, Collin Edwards, es el primer autor de este descomunal trabajo. Se han apoyado en 76.957 transectos en casi 2.500 sitios en los que se contaron 12,6 millones de mariposas de 554 especies. “Muchas de las que van en aumento se encuentran principalmente en México y/o América Central”, recuerda y añade: “Esto coincide con nuestro hallazgo de que las especies de mariposas tendían a prosperar en los extremos norte de sus límites de distribución, algo que esperaríamos ver en el hemisferio norte en un clima más cálido”. Es decir, son especies subtropicales que van conquistando el norte.
La apolo ('Parnassius apollo') es una mariposa típica de montaña. Con la agricultura primero y después el cambio climático, está ascendiendo ladera arriba y desapareciendo de las cotas más bajas.ROB WILSON
El declive visto en Estados Unidos es aún peor en Europa. Allí donde hay series temporales, cuanto más largas, peor le ha ido a las mariposas. Desde 1992, en Bélgica, un tercio de sus especies se han extinguido y las poblaciones del resto han menguado en un 30%. En Reino Unido, con una larga tradición de lepidopterólogos, desde 1976 han desaparecido el 8% de sus especies y la población global de estos insectos ha encogido a la mitad.
Pero son los Países Bajos lo que anticipan un mundo sin mariposas. En el país de los tulipanes, un trabajo publicado en 2019 usó los archivos de los museos de ciencias naturales para estimar la abundancia de estos animales desde 1890. Su conclusión, reforzada por conteos en las décadas más recientes, es que solo les quedan el 16% de las mariposas que tenían a finales del siglo XIX. Los tres países atlánticos tienen en común la tríada de enemigos tradicionales de las mariposas: densidades de poblaciones humanas muy elevadas, es decir altísima tasa de urbanización que ha reducido su hábitat, una intensificación de la agricultura, cuyos monocultivos no ayudan a la diversidad de especies, y el uso y abuso de pesticidas. A estas amenazas se han unido nuevas como el cambio climático y el abandono del campo.
La española Cristina G. Sevilleja, del Instituto de Conservación de Mariposas de Países Bajos, lidera también el proyecto Butterfly Conservation Europe. “En el oeste, la principal causa del declive ha sido la intensificación de la agricultura, en otras zonas, como el este europeo, lo es el abandono de la agricultura y ganadería tradicionales, lo que está matorralizando las zonas abiertas”, dice. Su organización es responsable del llamado Indicador de Mariposas de Pradera, un índice que usa la Comisión Europea para saber el estado de la biodiversidad, en este caso de los insectos. Sus últimos datos muestran que las poblaciones de lepidópteros se han reducido en un 32% en la Unión y hasta un 36% en el conjunto de Europa. “Para España solo tenemos datos de los últimos 10 años, lo que no basta para ver tendencias. No sabemos de su estado en los años 70 u 80 del siglo pasado”, explica la ecóloga. En Cataluña sí tienen datos de más atrás.
“En Cataluña hemos constatado una pérdida, entre 1994-2024, del 39% de la población de mariposas”, dice Constantí Stefanescu, ecólogo del CREAF, que lleva décadas estudiando a las mariposas en tierras catalanas y la cuencaa mediterránea. “Esta pérdida ha sido especialmente notoria en los ambientes de prados y abiertos en general, del orden del 54%. En los bosques, la pérdida es menor, del orden del 18%”, añade el también investigador del Museo de Ciencias Naturales de Granollers y responsable del Esquema de Monitoreo de Mariposas Catalán (BMS, por sus siglas en inglés), Hay BMS por toda Europa y todos cuentan mariposas como hace Rob Wilson en Colmenar Viejo. Entre las pocas ganadoras están especies de origen subtropical y aquellas termófilas, a las que les va bien el calor que viene con el cambio climático.
Con menos años de estudio, la cosa está peor en la cordillera Cantábrica. Amparo Mora, investigadora del parque nacional Picos de Europa, el primer espacio protegido de España, añade a las amenazas tradicionales una que podría parecer contradictoria: El abandono del campo hace que se esté cerrando el medio. Esta renaturalización “está perjudicando a la biodiversidad”, dice. La inmensa mayoría de mariposas son de pradera, hasta el 90%, y necesitan, como la mayoría de los insectos, de espacios abiertos llenos de flores. Pero la falta de grandes herbívoros, ya sean silvestres o ganaderos, está haciendo que se estén cerrando. Mora lleva nueve años realizando transectos en el parque cantábrico. Allí vuelan o volaban 137 especies, el 60% de las que hay en la península ibérica. Pero en este tiempo, “la abundancia se ha desplomado en un 45%; hay que esperar otros cinco o diez años, pero los números están diciendo algo”, resalta la investigadora.
En el extremo sur, en Sierra Nevada, también vuelan más de la mitad de las especies ibéricas. Allí también las están contando, pero el lapso aún es demasiado corto para saber su futuro. La tesis doctoral de José Miguel Barea, que lleva dos décadas estudiando a los lepidópteros de la cordillera penibética, mostró resultados desiguales. De las 125 especies documentadas, el 13% están aumentando su población de forma significativa, mientras otro 19% la están menguando. Otro 8% se mantienen estables. Pero queda un 60% para las que la tendencia es “incierta”. Aquí, el cambio climático está provocando un doble proceso: por un lado, las mariposas más generalistas están reemplazando a las especialistas que dependen de microhábitats muy específicos, por el otro, cada año ven a las mismas especies cada vez más arriba. En esto siguen una ley ya universal de adaptación: migrar al norte o cada vez más alto (en el caso de las montañas) o más profundo (en los mares).
Yolanda Melero, del CREAF-UB, y su colega Pau Colom, de la Universitat de Barcelona, acaban de publicar un trabajo que apunta lo mismo que han visto en las sierras, pero en los parques urbanos. Melero lidera un proyecto que está estudiando la situación de las mariposas urbanas. Su trabajo lo realizan en parques y zonas verdes de Madrid y Barcelona, como la Casa de Campo o Montjuich. Pero lo que les interesa es conocer la interacción entre amenazas, en este caso urbanización y cambio climático. “Hemos observado, en general, que las especies más especialistas, las especies con menos capacidad de dispersión lo llevan peor”, dice la investigadora. Por su parte, Colom reconoce que hay algunas especies que “se pueden incluso ver beneficiadas, como las termófilas, que están colonizando sitios fríos, que antes no podían habitar”. Pero añade: “cuando miras las tendencias para el conjunto de la comunidad de mariposas en un sitio, la mayoría de las especies van a la baja”. Además, el efecto isla de calor de la ciudad podría convertirlas en lugares aún más inhóspitos.
Miguel López Munguira, del Centro de Investigación en Biodiversidad y Cambio Global de la Universidad Autónoma de Madrid, fue el director de tesis de Barea y sus mariposas de Sierra Nevada. Lleva estudiándolas más de 40 años. Fue uno de los responsables del grupo de especialistas que elaboraron el Atlas de las Mariposas Diurnas de la Península Ibérica e Islas Baleares de 2004. Ya están dándole los últimos retoques al nuevo Atlas, que quizá salga el año que viene. “Entre 2004 y 2025 no hemos perdido ninguna especie, pero las vamos a perder”, se teme. “Pero sí estamos perdiendo muchas poblaciones en muchos lugares”, añade. De cara al futuro, cree que “les espera un cataclismo si no se hace nada”. Y es que son demasiado frágiles para tan poderoso enemigo. “El cambio climático se ha unido a los cambios en el uso del suelo, donde se ha producido la intensificación de la agricultura, con sus pesticidas, lo que es malo, o el abandono de la agricultura, lo que también es nocivo para unos animales que necesitan de espacios abiertos”.
Sinopsis: «El semejante«, cuento de Miguel de Unamuno, narra la historia de Celestino, apodado «el tonto», un hombre solitario y marginado por la sociedad que encuentra consuelo y compañía en la naturaleza y en su mundo interior. Un día, Celestino se encuentra con Pepe, otro solitario que refleja su misma inocencia y simplicidad, y entre ellos surge una amistad genuina y libre de prejuicios. Ambos comparten momentos de alegría y descubrimiento, apreciando las pequeñas maravillas de la vida cotidiana. A través de esta narrativa, Unamuno explora temas como la soledad, la amistad y la búsqueda de semejanza y comprensión en un mundo a menudo hostil y excluyente.
La iglesia está abierta. A la par que nosotros entra un señor sudamericanos, por la autoridad con que se mueve entendemos que debe ser el cura.
Leemos que fue reconstruida. Para estar en una localidad de pocas dimensiones es grande, y gótica.
3.- Detalle nave lateral.
4.- Tres símbolos y una máquina.
5.- Otro detalle lateral.
6.- Pinturas negras.
7.- La catedral vista desde más allá de la Puerta de Alvar Fáñez. La Alcarria
8.- Muralla de la localidad. Canalón desagüe, de roca, centro foto.
9.- Lo que queda de la Puerta de Alvar Fáñez, o de Huete. 12h.
* Antes de irnos entramos a tomar un refresco en el bar de la Asociación de mayores que hay aquí cerca, en un pequeño parque. Tónica, ahora toca tónica.