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marzo 03, 2026

Los “demonios familiares” del señor Perez Reverte, de Lucio Martinez Pereda

 Lucio Martinez Pereda   31/1/2026r

Los “demonios familiares” del señor Perez Reverte

A Perez Reverte le encantan- quiero pensar que por ignorancia - los mitos propagandísticos del Franquismo. Su preferido es el “ cainismo” histórico de España : la idea extenuadamente propagada por el franquismo desarrollista para hacer creer que los españoles no se podían gobernar a sí mismos como cualquier otro país democrático
La propaganda del cainismo español histórico- reedición desencantada de la antaño falangista unidad de destino en lo universal- fue un mito pseudo antropológico que el franquismo industrializó cuando quiso presentarse como garante del orden ante la incapacidad de autogobierno de un pueblo al que no le convenía la democracia.
Durante el desarrollismo este relato sirvió de coartada histórica para legitimar la “mano firme” y para desactivar cualquier tentativa de autogobierno democrático. El régimen, consiente de que su propaganda de cruzadas y banderas estaba fatigada , necesitaba dotar de sustancia historicista a su autoritarismo; necesitaba convencer al país de que Franco no impedía la democracia, sino que la salvaba de sí misma. De ahí brotó el mito persistente de que las guerras civiles son un destino genético de lo español, no el resultado de una estructura política y social conscientemente diseñada para impedir la democracia

Reverte, cuando lamenta con pose que aparenta culta resignación el “odio eterno entre españoles” o invoca a la España que “no se soporta a sí misma”, reproduce eslóganes propagandísticos franquistas. Pero esos “mitos del carácter” no son ni ciencia, ni historia, ni mucho menos una conclusión personal inocentemente a- política: son psicología colectiva de baratillo para lectores imbecilizados y probablemente algo más que procede de la dramática experiencia familiar del señor Reverte

* Sobre la fotografía. A Arturo Perez le gustan los sombreros a lo Bogard y convertirse a si mismo en un pastiche de una masculinidad que pareciendo elegante es en realidad ridícula y oxidada. Lo suyo no es tanto una estética como la arqueología sentimental de una impotencia vital : rescatar el gesto varonil de un mundo que sólo existe en su nostalgia e idiotez. Dicho con palabra española no traducible a otros idiomas : es un gilipollas

+ Lucio Martinez Pereda   28/1/2026

Arturo Pérez-nostalgias imperiales
Arturo Pérez-nostalgias imperiales, ha debido aplazar sus jornadas sobre la Guerra Civil ante el plantón de varios historiadores . Su obra siempre ha sido un artefacto de blanqueo sutil: hidalgos en lugar de verdugos, duelos caballerescos en vez de fusilamientos sumarios, y un toque de virilidad castrense que huele a retaguardia franquista. Quiere vendernos una Guerra Civil despolitizada, épica y cinematográfica, donde las fosas comunes son meros decorados y el hambre de los vencidos, una exageración sentimental . Pero la memoria no se deja embaucar por novelas de quiosco. Los que se negaron a acudir saben que el barniz literario no basta para maquillar el revisionismo. Pérez-Reverte podrá seguir firmando manifiestos contra la “memoria sectaria”, pero solo le harán caso incautos e indocumentados
Reverte no es un inocente cultivador de la novela histórica; es el epígono de una tradición propagandística que, bajo el disfraz del escepticismo, reintroduce en la esfera literaria las viejas tesis de la simetría moral entre los bandos de la Guerra Civil.
Aquella idea- la de una responsabilidad compartida, un “todos fuimos culpables”- fue uno de los inventos ideológicos más eficaces del franquismo tardío. Manuel Fraga Iribarne, desde su Ministerio de Información y Turismo, la articuló en clave política y cultural . Se trataba de sustituir el análisis histórico por la metáfora reconciliadora, el crimen por la fatalidad, y la violencia planificada del golpe de 1936 por un supuesto estallido colectivo de barbarie civil. La operación era clara: si todos fueron culpables, nadie lo fue.
En ese continuo de transmisión ideológica, Pérez-Reverte ocupa una posición clave. Su narrativa del desencanto político y moral, que aparenta neutralidad y distancia cívica, recoge conscientemente el impulso revisionista que quiso dar algo de legitimidad a la dictadura durante su etapa final de modernización desarrollista

marzo 02, 2026

David Uclés, respondiendo como se merece a Pérez Reverte

       Fidel Cordero  ...  Despertando
Fidel Cordero   

David Uclés, respondiendo como se merece a Pérez Reverte
No bebo alcohol, pero me he venido a tomar un vino para brindar por, lo que considero, una reparación/victoria moral: las polémicas jornadas «literarias» de Pérez Reverte han sido canceladas hasta el otoño. ¿La razón? Hemos sido muchos los que, al ver que habíamos sido manipulados, nos hemos bajado de los actos.
Para mí, es una victoria y una reparación.
Victoria porque parece que no estamos tan dormidos y nos atrevemos a señalar mensajes que blanquean el fascismo y el franquismo, por mucho poder que tenga el organizador.
Reparación ya que he sido vejado por una multitud de amigos de Reverte, y descalificado por el propio escritor, quien un sábado me alababa públicamente y al día siguiente me defenestraba. No han jugado limpio. Han mentido públicamente. Los invitados no sabíamos la nómina de invitados -el propio Vigorra me pidió disculpas por haber dicho lo contrario y me aseguró que matizaría estas palabras-, y el título nunca llevó signos de interrogación, tal como afirmaba Arturo ayer en varios periódicos. Por suerte, Internet tiene memoria. La mentira hace ruin al ser que la blande.
También se atrevió Reverte a decir que mis lectores deberían replantearse reconsiderar si merece la pena que sigan leyéndome. ¡Qué declaración tan osada y miserable! Y todo esto por decir el pasado sábado, de forma educada y sin nombrar a ningún organizador, que estaba incómodo y no quería acudir.
Y el ruido que formaron… Llevo dos años recorriéndome el país. Hablé de memoria histórica en casi más de trescientos actos y dirigí un podcast con cincuenta intelectuales de ideal político distinto. No tengo miedo al diálogo, como he demostrado de sobra, pero nunca conversaré con aquellos que desean derribar los derechos sociales que tanto nos costó levantar, tampoco con criminales de guerra. Ni secundaré ningún acto en el que participen. Jamás.
Hay cientos de actos en torno a la memoria. Y decenas de asociaciones para la recuperación de la memoria histórica. No todo se acaba en Sevilla. Al contrario.
¿Qué se decía cuando se brinda? ¡Ah, sí! ¡Salud!

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Spanish Revolution    29/1/2026


Reverte suspende el ciclo y señala a la izquierda, pero el problema es el marco
Cuando la equidistancia falla, el debate se cae solo
El aplazamiento del ciclo 1936: la guerra que todos perdimos no es fruto de un boicot ni de una supuesta intolerancia progresista. Es la consecuencia directa de un planteamiento fallido. La Fundación Cajasol ha decidido posponer el evento tras la renuncia de varios participantes clave, dejando al descubierto que el equilibrio del programa dependía más de una coartada que de una pluralidad real. Cuando se habla de la Guerra Civil como si todas las partes hubieran sido equivalentes, el problema no es quién se baja del cartel, sino el cartel en sí.
El título lo dice todo. La guerra que todos perdimos diluye responsabilidades históricas y convierte un golpe de Estado contra un gobierno legítimo en una tragedia compartida sin culpables. Eso no es neutralidad, es blanqueamiento. En 1936 no perdieron lo mismo quienes defendían la legalidad republicana y quienes instauraron una dictadura de 40 años. Plantear el debate desde esa equidistancia es pedir a las y los participantes que legitimen un marco que falsea la memoria democrática.
Arturo Pérez-Reverte pide que el público juzgue si el programa era plural. El juicio ya está hecho. Las renuncias no rompen el equilibrio, lo revelan. Porque la pluralidad no consiste en sentar voces enfrentadas a cualquier precio, sino en asumir consensos básicos. Mientras se siga confundiendo debate con relativismo histórico, estos ciclos seguirán cayéndose antes de empezar.
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Artículo completo:
Reverte, no es culpa de la izquierda, es culpa tuya

Marisa Peña   28/1/2026

El título era una falacia, y un agravio para las víctimas y los familiares que los vimos sufrir. Y el plantel de fascistas,equidistantes y malas gentes que caminan era vergonzoso. El fascismo montando jornadas de memoria para blanquear su ignominia, su golpe de estado y su dictadura nacionalcatólica. Y su falso victimismo... Que también perdieron-dicen los canallas, igualando víctimas y verdugos a golpe de cartel y propaganda, sufragados por banqueros, otros que también perdieron, pobres-.
Sin duda, hubo vencedores y vencidos. Y los vencedores arrastraron a los perdedores por el barro, por las tapias, por las cárceles... y los condenaron a la revancha, al expolio, al olvido y ahora, para más inri, a la maldita equidistancia.