febrero 23, 2021

Diego Cañamero Valle 23/1/21: jubilación laboral. Pensión: 648,70€ MENSUALES.

 Diego Cañamero Valle   23/1/21 

 Ya llegó la hora de mi jubilación laboral. Han sido 44 años 8 meses y 26 días los que he estado dado de alta en la Seguridad Social. De todo este tiempo, han sido 44 años y 4 meses y 3 días dentro del Régimen Especial Agrario (REASS), además de estar otros 5 meses y 3 días en el Régimen General (RG) mientras trabajaba en la construcción, de los cuales 1 fue en Tarrasa (Cataluña) en el año 1973, aunque realmente estuve 3 meses desempeñando ese empleo y 153 días más en Sevilla durante el año 1975 y 1976. DESPUÉS DE TODOS ESTOS AÑOS COTIZADOS, LA PENSIÓN DE JUBILACIÓN QUE ME HA QUEDADO HA SIDO DE 648,70€ MENSUALES.


Desde los 6 años, yo ya cuidaba de los pavos y de un rebaño pequeño de cabras y ovejas que eran propiedad de la familia, pero mi primer trabajo con salario fue en 1964, cuando yo sólo tenía 8 años. Este empleo consistía en espantar a los pájaros que venían a comer a las planteras de arroz. La jornada era de sol a sol y el salario ascendía a 30 pesetas diarias, lo que actualmente son 18 céntimos. El cortijo se llamaba “Los Olivillos”. También recuerdo que decían que el dueño era médico. El capataz se llamaba Juan Manuel y uno de los hijos del encargado, Teodoro Mellado Vázquez. De hecho, nos hicimos buenos amigos. La finca se encuentra entre la Puebla del Río y la casa de bombas del Mármol, que está situada en las orillas del Río Guadalquivir y es ella la encargada de regar gran parte de las tablas de arroz de la Isla.

Más tarde, mi padre murió a la edad de 49 años, cuando yo solo tenía 17 y a consecuencia de ello, me tuve que hacer cargo de mis 7 hermanos/as más pequeños, ya que los mayores estaban casados y vivían en otros pueblos. A raíz de este momento, pasamos muchas necesidades, pero pudimos salir adelante. De aquella época, recuerdo que, durante la temporada de las aceitunas, yo me iba a trabajar a un molino de aceite llamado “El Cigarrón” que está cerca de la sierra de Morón de la Frontera. Tenía que pedirme el turno de noche para rebuscar aceitunas por el día y de esta manera, poder meter dos jornales en mi casa. Además, en la temporada de las pipas de girasol y los garbanzos, cuando los empresarios terminaban la recolección, yo salía a rebuscar con mis hermanos pequeños y así, podíamos ganar algún dinero más para el sustento de la familia.

Durante estos casi 45 años dado de alta en el Régimen Agrario, he conocido a cientos de trabajadores/as en los diferentes tajos de trabajo: plantando arroz en las Marismas del Guadalquivir, cogiendo algodón, recogiendo garbanzos de noche con la luz de un tractor, pelando y castrando remolacha, en las recolecciones de aceitunas de mesa y de aceite, entresacando y recolectando girasoles, regabinando con una yunta de mulas, castrando colmenas de abejas… De todos ellos, me llevo un grato recuerdo, ya que me enseñaron muchísimas cosas relacionadas con el compañerismo, la honestidad, la disciplina y el ser un buen cumplidor en el trabajo. Debo mencionar a aquellos manijeros que tuvieron que aguantar mi presión reivindicativa poniendo en peligro ante los caciques su puesto de trabajo, y también a esos pequeños agricultores de mi pueblo que siempre que tenían faena que hacer en sus tierras, me avisaban para trabajar. Desde esta página, quiero mandarles a todos y todas (aunque desgraciadamente algunos ya no estén) un saludo y un fuerte abrazo.
Desde aquí, quiero dirigirme a la opinión pública y al Gobierno para decirles que la pensión de jubilación de los jornaleros/as es una injusticia, ya que los perpetúa en la pobreza durante el resto de sus vidas. Después de haber estado dados/as de alta 45 años de su vida laboral y de cotizar mensualmente más que ningún otro trabajador de otro gremio, (jornalero/a: 11,50% de la base de cotización y resto de trabajadores/as 4,70%) nos queda esta miseria de pensión.

Es por ello, por lo que hago una llamada directa a PEDRO SÁNCHEZ Y PABLO IGLESIAS para que mejoren TODAS las pensiones mínimas contributivas.
En esta publicación, también OS DEJO UNA COPIA DE MI VIDA LABORAL y de la cuantía de mi pensión. Lo hago VOLUNTARIAMENTE, ya que he estado 10 años de alcalde, 25 años como dirigente sindical y 3 años como diputado de Unidas Podemos representando a la provincia de Jaén (Andalucía) en el Congreso de los Diputados de Madrid y por ello, creo que “debo” de dar cuentas de mi vida laboral.
Me jubilo con mi conciencia muy tranquila, ya que jamás utilicé los cargos políticos, institucionales o sindicales que tenía para ningún beneficio personal. Para mí, la política es servir al pueblo y no servirse de él. Mi teoría es ser el primero en el sacrificio y el último en el beneficio. Un dirigente obrero que, en su vida, no cumple con lo que dice públicamente, es como tirar una bomba en lo más profundo del corazón del pueblo.
A partir de ahora, una parte de mi tiempo libre lo voy a dedicar a estudiar, ya que nunca tuve la oportunidad de ir a la escuela. También aprovecharé para disfrutar de mis nietas como no pude hacerlo con mis hijos debido al trabajo y a todos aquellos compromisos políticos y sindicales que ocupaban mi tiempo.
¡OJO! Me jubilo LABORALMENTE, pero mi compromiso por un mundo de justicia sigue vigente en lo más profundo de mi corazón. Yo estaré activo para seguir aportando todo lo que pueda.
Por muchos años que cumpla una persona, cuando escuches el grito de un hambriento, no huyas, es tu causa.
Diego Cañamero.



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