agosto 16, 2022

"Cariátides” Mujeres que soportan la existencia, de Domingo Socorro Cabrera

16/6/22 

Domingo Socorro CabreraHablando en Arte

CARIÁTIDES/ MUJERES QUE SOPORTAN LA EXISTENCIA
La mujer siempre ha jugado un papel importante en las sociedades y dentro del Arte desde que aquellos personajes prehistóricos, allá por lo que hoy es África y Europa, nos dejaron en arcilla redondeadas figuras en honor a la fecundidad.
Los pueblos nómadas, dejaron de serlo para asentarse en las orillas de los ríos, pero nunca dejaron de mostrar la parte femenina como piedra filosofal de lo que las primeras culturas consideraban que era la funcionalidad y la belleza, aunque el culto al cuerpo también dio como canónicos patrones los desnudos masculinos de los atletas.


Pero yendo al grano, hoy no quería dejar pasar estas "Cariátides”, esculturas de bulto redondo con forma de mujer que sustituyen los fustes de las columnas, para en cierta manera recordarnos que el origen de todo está en ellas, en las mujeres, en cómo soportan la existencia de todo y nos dan la vida.
Sé cree que la autoría de las Cariátides se debe a Calímacos, un discípulo del escultor Fidias; de hecho, sus peplos -túnicas- obedecen a esa característica de paños húmedos que realizaba el escultor por excelencia, en el que se dejan ver los cuerpos femeninos.
Todas ellas forman un grupo de 6 esculturas de aproximadamente unos 2'5 metros o 3 de altura, que ocupaban un lugar conocido con el nombre de tribuna, un espacio de unos 11´63 metros de ancho por 22´76 metros de largo.
Cada una de ellas estaba policromada y al parecer llevaba en una de las manos un gran plato para las ofrendas, mientras que con la otra se recogían el pelo. Todos estos detalles se saben por unas copias romanas que se hicieron en la época de Augusto.
Hoy día se encuentran repartidas entre El Museo de la Acrópolis en Grecia, que alberga a cinco de ellas y una, la mejor conservada, en el Museo Británico de Londres.
*A parecer, ese nombre de cariátide viene del pueblo de Caries que se alió con los persas para luchar contra los griegos. Esos pueblos fueron vencidos en las Guerras Médicas y por eso sus mujeres, las cariátides, fueron condenadas a sostener, simbólicamente, todo el peso de la techumbre del templo, así como el titán Atlantes tuvo que soportar sobre sus hombros el peso del mundo por una condena de los dioses del Olimpo, y por eso las columnas cuyos fustes tienes forman de varón, se llaman “Atlantes”.
Ésta que presento y que es la que se encuentra en El British Museum se hallaba, junto a las otras cinco, en la fachada sur del Erecteión, en griego Ἐρέχθειον, pequeño templete de estilo jónico que fue construido por el arquitecto Mnesiclés, entre los años 421 y 406 a.C., formando parte de la Acrópolis ateniense, justo en el lugar donde la mitología nos narra la lucha entre Poseidón y Atenea por el patrocinio de Atenas, la poli más poderosa de la Antigua Grecia. Es evidente que la vencedora fue ella porque la Acrópolis fue erigida como ofrenda a la divinidad femenina.
La Acrópolis, desde que sólo era una idea, formaba parte del proyecto que Pericles había mandado a diseñar para embellecer esta poli que destacaba entre todas en organización política, en el exquisito desarrollo de las distintas disciplinas artísticas e incluso en la potente defensa militar.
En los capiteles de las Cariátides deberíamos encontrar las típicas volutas jónicas, todo un signo identificatorio en ellas, pero estos son de una elegante sencillez que dan paso directo al arquitrabe sin más adornos que complicaran su auténtica función.
PD
Que Grecia se lleva la palma en cuanto hablamos de Arte, es una premisa cierta indiscutible, pues también lo que vino luego hasta nuestros días está lleno de la más pura belleza como herencia de ella.
Es cierto que nada es comparable, pero esta civilización siempre será la cuna desde donde nacen todos los cánones y el pensamiento que fundamenta la gran mayoría de un todo para las civilizaciones occidentales.
Al fin y al cabo, Grecia será siempre Grecia, la fuente fresca a donde acudiremos a beber de ella para formarnos.

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