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septiembre 09, 2023

Legumbres secas y a granel: las seis ventajas de usarlas para cocinar, de Jordi Sabaté

 Jordi Sabaté    24 de septiembre de 2022 

La legumbre en bote, ya sea garbanzo, alubia, guisantes o lenteja, se ha impuesto sin duda en la cesta de la compra. Lejos quedan los días en los que las tiendas de granel proliferaban en nuestras calles ofreciendo sus productos en cajas de madera y sacas de yute. Eran tiempos en que la legumbre se escogía con una pequeña pala y se pensaba en seco para luego verter en nuestra bolsa de la compra.

Las razones de dicho cambio de costumbres, o mejor dicho la razón, puesto que solo hay una, es obvia: nos ahorra mucho tiempo, al menos doce horas, en la hidratación y cocción, ya que no es necesario ni cocerlas ni ponerlas en remojo.

Salvo el tiempo de remojo y la molestia de poner una olla al fuego, no existe otra ventaja de este método que nos genera un importante residuo de cristal. 

Pero más allá de esta circunstancia, el marcador juega a favor de la legumbre seca a granel los motivos que se especifican a continuación.

1. Ahorramos dinero

Con la legumbre de granel nos basta con pagar por el peso de la misma en seco para llevarla a casa y poder conservarla en un bote o directamente en bolsas en un estante, puesto que la cantidad de agua que conservan es apenas residual o nula, y eso le da una gran estabilidad frente a los microorganismos y las reacciones químicas que la podrían degradar.

En cambio la legumbre de bote, a pesar de su comodidad y su inmediatez en la cocina, suma a su precio el coste del bote, del etiquetado, del marketing de la empresa, de la estructura empresarial de la misma, así como de la distribución.

Todos estos costes resultan efímeros e innecesarios en una legumbre a granel, a la cual además podemos tener acceso desde productores locales, 

2. Controlamos la cocción

Y la legumbre de bote siempre viene cocida según unos estándares prefijados, tanto por interés en su sus cualidades organolépticas como por razones de microbiología. No obstante muchas veces este punto de cocción deja su textura casi mantecosa, y la legumbre se deshace en la boca.

3. Controlamos el punto de sal

De cara a la salud cardiovascular, es importante que la proporción de sal total a largo del día no supere los 5 gramos. Así lo afirma la Organización Mundial de la Salud, OMS. Sucede a menudo que el líquido de gobierno de las legumbres de bote suele tener un porcentaje de sodio alto.

Este puede hacer subir la dosis diaria de sal que ingerimos, y que se fija en 2,5 gramos de sodio, que es lo mismo que los citados 5 gramos de sal, ya que esta se compone de cloro y sodio a partes iguales.

En las legumbres de bote, por las citadas razones de seguridad alimentara y conservación prolongada, el nivel de sal es alto. En cambio en el granel nosotros decidimos qué porcentaje de sal añadimos, que puede ser menor, ya que no van destinadas a la conservación sino al consumo (...)

julio 03, 2015

Los Torres ya no tienen recibo de la luz

Una familia de Málaga se desengancha de la red y se autoabastece con paneles solares.
Hace casi un año que el sol es la única fuente de electricidad en el hogar de un ingeniero convencido de que otro modelo energético es posible.
«En parte fue una forma de rebelarme», reconoce. ¿Rebeldía contra qué? Contra los planes del Gobierno de instaurar el llamado ‘peaje de respaldo’, que obligará a los usuarios que tengan un sistema de autoconsumo conectado a la red a pagar por la energía que ellos mismos generan.
El "impuesto al sol" «Es una clara maniobra para proteger los intereses de las grandes eléctricas y evitar que los consumidores nos convirtamos en agentes activos del sistema energético»
 Nuria Triguero |30 mayo 2015
 http://www.diariosur.es/malaga-capital/201505/30/torres-tienen-recibo-20150529223853.html

Miguel Torres no tiene pinta de revolucionario ni de ‘hippy’. Más bien parece un profesor universitario con sus canas, sus modales pausados y el tono didáctico que imprime a su discurso. Su casa, un chalé adosado de la urbanización Balcón de Olletas, no tiene nada fuera de lo común. Aparentemente. Porque el hogar que este ingeniero técnico industrial comparte con su mujer y sus dos hijos se ha convertido en uno de los primeros ejemplos de disidencia energética en Málaga. No es que haya hecho nada ilegal: es simplemente que se ha desenganchado de la red de suministro eléctrico, tras volverse autosuficiente gracias a una instalación fotovoltaica montada en su azotea.
Torres, que lleva más de veinte años trabajando en el sector de la construcción y la eficiencia energética, no conoce otro ejemplo como el suyo en la ciudad. «Casas totalmente autosuficientes sólo hay en zonas rurales. Yo mismo he instalado un sistema de autoconsumo eléctrico en una venta de Málaga capital, pero conectado a la red», indica.
¿Por qué se decidió entonces a convertir su casa en una isla energética? «En parte fue una forma de rebelarme», reconoce. ¿Rebeldía contra qué? Contra los planes del Gobierno de instaurar el llamado ‘peaje de respaldo’, que obligará a los usuarios que tengan un sistema de autoconsumo conectado a la red a pagar por la energía que ellos mismos generan. La justificación para esta tasa es que esos usuarios utilizan la red eléctrica como fuente de respaldo cuando no hace sol, por lo que también deben hacer frente al coste de esta infraestructura.
Pero hay todo un movimiento ciudadano en contra del bautizado como ‘impuesto al sol’, que antes de ser aprobado ya ha tenido un claro efecto: la paralización del incipiente desarrollo de los sistemas de autoconsumo eléctrico. «Es una clara maniobra para proteger los intereses de las grandes eléctricas y evitar que los consumidores nos convirtamos en agentes activos del sistema energético», opina Torres, que forma parte de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético.
El otro motivo que llevó a este padre de familia a querer dar este insólito paso fue querer «dar ejemplo», ya que recientemente ha montado su propia empresa, Atepo, dedicada a prestar asesoramiento a empresas y particulares sobre proyectos de eficiencia energética y energías renovables. «Si yo mismo no pongo en práctica lo que quiero vender, ¿qué credibilidad tengo?», plantea.
Con esta mezcla de motivaciones personales y profesionales, Miguel Torres se embarcó el verano pasado en el proyecto de hacer autosuficiente su hogar en términos energéticos. Para ello instaló en su azotea un sistema compuesto por paneles fotovoltaicos con 4,2 kilovatios de potencia pico, una batería y un conversor de potencia, entre otros componentes. Paneles térmicos para calentar el agua ya tenía.
«Conseguí una subvención del Plan de Apoyo a la Construcción Sostenible que me cubrió el 80% del presupuesto, que era de unos 20.000 euros. Aunque en realidad la ayuda acaba siendo menor porque hay que declararla en la Renta», apunta. El ingeniero tiene calculado que amortizará la inversión en cuatro años, puesto que pagaba unos 100 euros mensuales de luz. «Sin la subvención estaríamos hablando de otra cosa: más de quince años. Sería para pensárselo», reconoce.

Desde el mes de julio de 2014, a la casa de la familia Torres no han llegado recibos de la luz ni, por ende, electricidad externa. Todos los electrodomésticos y las luces se alimentan del sol. Miguel asegura que la prueba de fuego, que era el invierno, la han ha superado «con nota». «No nos hemos quedado en ningún momento sin electricidad. Si hay sol, producimos un 40% más de energía de la que consumimos. Y si no hay, la batería nos da una autonomía de cuatro o cinco días», explica el ingeniero, que reconoce que el experimento ha servido también para que toda la familia se implique en la gestión energética del hogar.
Y es que todos pueden consultar en cualquier momento en su ordenador cuánta energía se está produciendo y consumiendo. «Cuando llevamos un par de días sin sol somos más prudentes: por ejemplo, no ponemos el lavavajillas. En cambio, en verano pongo el aire acondicionado hasta sin ganas porque la energía que no consumo, se pierde», bromea. Este punto es, en realidad, el único que le causa pesar. «En realidad a mí lo que me gustaría es conectarme a la red para poder aportar nuestra energía sobrante. Ojalá el Gobierno recapacite y se decida a fomentar de una vez las energías renovables. Es absurdo no hacerlo en un país como España», argumenta.
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OTRO ASUNTO. Hoy en PERROFLAUTAS del mundo: En qué consiste, de verdad, la propuesta de Tsipras. Por Hibai Arbide Aza