mayo 21, 2024

Miraflores Sierra: Fte. Cura-Hueco S. Blas-Cascada Mínima-Hoyo Cerrado-Arroyo Mediano, 17/5/2024

  Las fotos llevan una explicación y al relato lo precede un *asterisco. Lo copiado aparece "entrecomillado". Para VER las FOTOS, sus detalles, DEBEN AGRANDARSE clicando sobre ellas. Crónica vez anterior que estuvimos en Hoyo Cerrado, con un trayecto más amplio; ya que subimos por la Canal del Silencio hacia Cuerda Larga y Bailanderos, bajando por el collado de Pedro de los Lobos. Fue en 6/5/2022   https://paqquita.blogspot.com/2022/05/fuente-cura-miraflores-hueco-sblas.html


1.- Senda de Fuente del Cura a la barrera que une con la Puerta de San Blas.  Ciclista único del día. Piornos en flor y robles melojos.


2.- Cartel previo de: Atención Trabajos Forestales. Pista ampliada.


3.- Cerca desvío a ladera frontal.   Además: 
 forestal en la ladera sur de la Najarra, 


4.- Cascada mínima que viene del collado de la Najarra, ya no trabajos forestales.

* Viernes 17 de mayo, hemos aparcado junto a la Fuente del Cura, en Miraflores de la Sierra.  Comenzamos a caminar a las 11h. En principio se ve un día bonito. Esta zona es un melojar, roble melojo, están en su momento culmen. Hay desvíos a izda. y dcha. para vehículos, es zona urbanizada. En el último, unos metros más allá, hay una barrera para vehículos. Un cartel indica que con fondos de la UE se están realizando trabajos de renaturalización,... y resiliencia. Seguimos, dejamos a dcha. el desvío a La Najarrra. A las 12h. 30´ llegamos a la Puerta de San Blas, un monolito así lo confirma. Comemos algo de fruta y continuamos. A izda. dejamos la bajada a la Hoya. Para donde vamos indica La Fuentona, no la tenemos identificada. En la zona de capturaderos escuchamos una máquina trabajando, está más arriba, salimos con premura del lugar.para entrar en la ladera de los pionos. Atrás dejamos la mínima cascada que viene del collado. Son las 14h. 


5.- Pasada la zona de capturaderos y cascada mínima. Fondo: Las Torres de la Pedriza, Alto de Matasanos y Asómate de Hoyos.


6.- Caudal arroyo  a estas fechas.


7.- Mismo arroyo. Vista hacia arriba.

* El olor que desprenden los piornos /retamas es potente. Para llegar a Hoyo Cerrado hay que hacer un semicírculo enorme, eso parece en la distancia, en realidad sólo se tarda una hora en cubrirlo.
A Hoyo Cerrado llegamos a las 15h. El día está transitando de lluvia floja en lluvia floja. Hace viento, buscamos un resguardo para comer, a la dcha. está un vivac reconocido, nos quedamos.
Pasada media hora, quizás algo más, nos preparamos para iniciar la vuelta. En ese momento comienza a neviscar, caer una nieve fina, y baja la temperatura. Se nos pasó por la cabeza seguir hacia arriba, hacia Cuerda Larga por el collado de Pedro de los Lobos y bajar por otra senda más cercana a Bailanderos. Digo se nos pasó, la nevisca nos puso en nuestro sitio.
Hacemos la vuelta circular, tomamos la senda del pinar frontal. 


8.- Hoyo Cerrado a la vista, pradera frente a Blas. Volvemos por la izda.


9.- Vista más amplia, aunque no total.


10.- Zona de comedor.


11.- Cascada que viene de Hoyo Cerrado: arroyo Mediano


12.- La cascada del  arroyo del Mediano


13.- Flores de color azul y cinco pétalos. me recuerdan a las myosotis


14.- Precioso tronco descortezado de pino silvestre.


15.- Ladera por la que estuvimos esta mañana. Arriba: collado de la Najarra.


 16.- Vista más distante. A media altura: senda a Hoyo Cerrado, izda.


17.- Arroyo Mediano, más remansado.


18.- Pila de troncos, vertiente izda. del arroyo.


19.- Aún en los "Perímetros de Aguirre": pinares. Hora. 17h. 53´


20.- Charco con polen de los pinos.

* Abandonamos la senda a la altura de la Hoya, enlazamos con otra que nos conduce frente a la barrera de los capturaderos, son las 17h. 15´- 30´.

Pasamos la Puerta de la Hoya de San Blas y en el aparcamiento estamos a las 19h.

DATOS de  INTERÉS

Kilómetros recorridos: 23,2
Desnivel acumulado subido: 1.000 m.
Tiempo transcurrido: 8h. Descansos, 1h. 
Tiempo neto caminado: 7h.

PAQUITA




mayo 20, 2024

Cuando mi amigo se quitó la vida: sobre el dolor, la culpa y el fracaso social tras el suicidio, de Pablo Garnelo E

 Pablo Garnelo   19 de abril de 2024

El pasado mes de diciembre mi amigo A. decidió quitarse la vida. Desde entonces no he dejado de pensar en aquello. Conocí a A. cuando compartimos piso. Recuerdo que aquellos años de convivencia fueron tranquilos y agradables. A. siempre tenía una amable disposición para conversar. Aunque ya no vivíamos juntos, compartíamos barrio. No nos veíamos mucho, pero llevábamos vidas paralelas, y nos escribíamos o nos veíamos varias veces al año. Cuando quedábamos y nos poníamos al día, siempre todo iba bien, a veces más o menos preocupados por una u otra cosa, pero con un orden vital estable.

Desde que mi hijo Lois empezó la escuela infantil, casi todas la mañanas pasábamos por su calle. Era el trayecto menos ruidoso y más tranquilo. El pasado mes de diciembre, un lunes cualquiera como todos los días a las 9:20 horas, intentamos pasar por su calle, pero estaba cortada por la policía y tuvimos que desviarnos. Recuerdo también que había una ambulancia a la altura de su portal, aunque en ese momento con la inercia del día a día, a velocidad 1.5x, no se me ocurrió pensar algo que descubría a posteriori: estaban ahí por él.

El miércoles de esa misma semana, al finalizar un día más de trabajo, según despedí al último paciente, fui a revisar el móvil. Normalmente apenas suelo entrar en Facebook, pero esa tarde aleatoria y fortuitamente se me ocurrió entrar a echar un vistazo. Fue ahí cuando vi una burbuja en el chat de Messenger de un amigo en común que escribía: “Hola, Pablo, no sé si lo sabes pero A. murió este lunes por la mañana. Mañana nos despediremos...”. En ese momento juro que me recorrió el cuerpo un escalofrío y la rabia se apoderó de mí: “FUCK!!!”. Acto seguido llegaron las lágrimas. Mi amigo había muerto y el velatorio ya formaba parte del pasado. La ansiedad y la rabia me dejaron noqueado.

Cuatro semanas antes, una de esas veces en las que nos veíamos, A. me había puesto sobre alerta de una delicada salud mental, producto de diferentes estresores vitales de diversa índole. En esas últimas semanas hice lo posible por estar a su lado: lo escuché, lo abracé, lo consolé, lo apoyé, le ofrecí mi atención 24h, le animé a comenzar una terapia (incluso le pasé referencias, tanto servicios públicos como privados), también le facilité contactos de psiquiatras de referencia que pudieran darle un apoyo rápido y eficaz.

Nada de eso fue suficiente. La última vez que lo vi fue una noche que le propuse salir a pasear con mi perra Narita. En ese último paseo nocturno me transmitió calma. Me dijo que estaba mejor, aunque puntualmente tenía bajones. Esa serenidad me convenció de que conseguiríamos superar ese bache. Esa noche me acosté preocupado pero confiado de que A. saldría adelante. Lo que yo no sabía era que esa calma era la firma de su derrota.

Desde entonces evito pasar por su calle cada mañana de camino a la escuela infantil con Lois, aunque a veces me fuerzo a ello y a la altura de su casa me resulta inevitable alzar la vista. Mirando su balcón, imagino el salón de su casa donde en alguna ocasión conversamos, por ejemplo, sobre la eficacia de la psilocibina en las depresiones. Él creía más en el poder de las microdosis que yo. Es como si el barrio se hubiera quedado impregnado de dolor. Como si todos fuéramos responsables, algunos sin saberlo, de esa desaparición, oculta esa mañana por dos coches de policía, una ambulancia y varios funcionarios.

A veces, buscando alguna conversación puntual por WhatsApp con otra persona también me doy cuenta de que no he borrado el chat con él. Como si de alguna manera no quisiera que desapareciese su existencia. Será que, como se cuenta en la magnífica película de la factoría Disney Coco, aunque haya personas que ya no existan de la misma manera que existimos nosotros, mantener latente su recuerdo en nuestro pensamiento las mantiene con vida eternamente evitando empujarlas a un olvido definitivo.

“¡Dale!”, fueron sus últimas palabras para conmigo. Esa fue su respuesta a una propuesta mía para vernos, aunque finalmente el encuentro no llegó a ocurrir. Los días previos al suicidio, me vi atrapado por el día a día y, aunque hacía lo posible por tenerlo presente, pasaron varios sin que mantuviéramos contacto.

Con el paso de los meses el sentimiento de culpabilidad por no haber estado lo suficientemente pendiente de él se ha ido transformando en un sentimiento de responsabilidad. Me hace más daño sentirme culpable que sentirme responsable. Puedo razonar con el sentimiento de responsabilidad y jurarme que no volverá a pasar, sin embargo con la culpabilidad no se negocia. El dolor emocional por lo ocurrido será una cicatriz que durará mucho tiempo.

Desde entonces la idea del suicidio como un fracaso de la sociedad en su conjunto ha ganado todavía más fuerza en mi cabeza. Pensar en una salud mental comunitaria significa sentirse responsable de los cuidados de la salud mental de los otros, protegerla y priorizarla como si fuera la tuya, por encima de cualquier obligación. Quizá en un futuro más optimista podríamos pensar en disfrutar de un nuevo derecho laboral para el cuidado de la salud mental de los demás. Nuestro malestar depende de nuestro entorno y el malestar de nuestro entorno depende de nosotros. La salud mental no es algo exclusivamente individual que dependa de unas variables biológicas, sino que hay otros factores que afectan a lo individual desde un marco social.

Me pregunto qué estamos haciendo mal si en nuestra sociedad hay once suicidios al día. Cómo podemos fracasar tanto y tan repetidamente. Psicológicamente, comprender cómo nos afecta el trauma es sumamente importante. Existen numerosas experiencias a lo largo de nuestra vida que pueden ser traumatizantes, como los accidentes, ataques o desastres naturales que a menudo se llaman traumas de choque. También hay traumas de desarrollo cuando experimentamos circunstancias adversas como negligencia, abusos o falta de seguridad en nuestra infancia. Y finalmente también hay otras experiencias que pueden ser traumatizantes, como el estrés crónico y los entornos comunitarios adversos, como la pobreza, la discriminación y la violencia. En este sentido, el problema de la salud mental también es un problema político y las reformas políticas deben ser el pilar central de cualquier reforma de salud mental.

En consulta, la ideación suicida aparece como un denominador común en algunos casos de especial fragilidad. La terapia y nuestro trabajo como profesionales de la salud mental en parte consiste en dar cobertura, además de al contenido traumático, a los temas que socialmente todavía no son aceptados y generar así nuevas dinámicas  para tratar de romper el estigma de la salud mental en un contexto de cuidado y protección para el paciente. Siendo consciente de lo delicado de nuestro trabajo, pienso en el sufrimiento de las personas que trato en consulta y en lo agotador que resulta a veces aplacar el sufrimiento psíquico. Aun así, al llegar a casa, mi mente es capaz de desconectar y normalmente, salvo excepciones, consigo descansar. Es como si después de una jornada en la línea del frente, mi cabeza pudiera descansar en la retaguardia entre fuego cruzado. Sin embargo, con un ser querido es distinto. El dolor perfora cualquier coraza y a veces solo el tiempo es capaz de mitigarlo.

En mis 40 años de vida, A. ha sido la segunda persona de mi ámbito cercano en irse en estas circunstancias. Quince años atrás mi amigo S. decidió poner punto y final a su vida dejando un reguero de incomprensión y frustración a su alrededor. Ambos víctimas de nuestra sociedad. El cariño, la atención y la amistad hacia ellos no han sido suficientes para evitar el final. Resulta increíble pensar en cómo una persona decide poner punto y final a su vida para evitar el dolor. Cómo de grande debe ser el sufrimiento y cómo de cruel pueden ser nuestra sociedad y nuestras dinámicas sociales, que ejecutan vidas convirtiéndonos a todos en cómplices de estas pérdidas.

Psicológicamente, el suicidio como fracaso social siempre ha sido un tema recurrente en estudios e investigaciones. Una incógnita en la historia de la humanidad, todavía por descifrar.

Según el escritor y catedrático de comunicación audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid Gérard Imbert en su libro La tentación de suicidio: representaciones de la violencia e imaginarios de muerte en la cultura de la posmodernidad (Tecnos), la muerte se ha vuelto un espectáculo más de la cultura visual, ligada al poder de los medios de comunicación y a la saturación producida por la imagen y la obscenidad de lo excesivo.

Socialmente vivimos una epidemia de fascinación por la violencia, que en ocasiones se ve expresada de forma cruel contra uno mismo, a lo que Freud llama pulsión de muerte, y que psicológicamente tiene mucho que ver con la historia traumática de los individuos, con los cuidados a la salud mental de las personas.

Un ejemplo de la muerte entendida como espectáculo violento a través de los mass media fue el suicidio de Kurt Cobain, del que el pasado 5 de abril se cumplieron 30 años. Recuerdo salir del colegio en Vigo y ver a los chavales más mayores comentar esta noticia. En mi casa, al tener hermanos mayores, ya sonaba Nirvana desde hacía tiempo. ¿Cómo podía ser que una persona aparentemente tan exitosa decidiese quitarse de en medio? En su despedida, Kurt escribió varias notas de suicidio. La última, del 5 de abril de 1994, comienza de la siguiente manera:

“Soy demasiado sensible. Necesito atontarme un poco para recuperar el entusiasmo que tenía de niño. Desde que tenía siete años, he sentido un odio total por todos los humanos en general. ¡Soy un crío demasiado errático y malhumorado! He perdido la pasión, así que, recuérdalo, es mejor arder de golpe que difuminarse poco a poco. Paz, amor y empatía, Kurt Cobain”.

La psicóloga Kay Redfield Jamison, catedrática de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, escribe en su obra Una mente inquieta que “la depresión con tendencias suicidas es un estado de horror gélido y turbulento y de implacable desesperación. Cuanto más amas la vida se consume sin dejar rastro. Cualquier cosa supone un esfuerzo, todo el día y a lo largo de toda la noche. No hay esperanza, no hay sentido, no hay nada”.

Hablar de la muerte es clave para trabajar en la prevención y eliminar estigmas sobre el acto de quitarse la vida

En este sentido, el filósofo Simon Critchley cuenta en Apuntes sobre el suicidio que el escritor David Foster Wallace continúa la misma línea de Freud en el discurso de graduación impartido en la Kenyon College en el año 2005, convertido en el libro Esto es agua. La mente es un magnífico sirviente, pero un amo terrible. Cuando el malestar psíquico se vuelve insoportable, nuestra mente se convierte en el peor de los carceleros, transformándose así en el sexto pasajero de la nave del Nostromo. Dice Critchley que el suicidio es la decisión de liberarse de lo que nos esclaviza: la mente, la cabeza, el cerebro, esa difusa zona de febril actividad detrás de los ojos.

El mismo autor habla del suicidio como algo demasiado optimista, positivo y asertivo, demasiado inmerso en la fantasía de la salvación a través de la muerte. En Silogismos de la amargura escribe: “solo se suicidan los optimistas que ya no logran serlo”.

La tarea más importante de nuestro cerebro es garantizar nuestra supervivencia, aun bajo las condiciones más complejas. Cuando vivimos presos de lo traumático, nuestro Sistema Nervioso Autónomo se atasca y se hace prácticamente imposible integrar nuevas experiencias vitales. Además de esto el cerebro no cesa en secretar las sustancias químicas del estrés y los circuitos eléctricos del cerebro continúan en un estado de alerta que terminará por agotarnos si no curamos el daño del trauma.

En terapia, el suicidio, por suerte o por desgracia, es un tema recurrente, y cuando surge en alguna conversación la sensación de nadar a contracorriente se hace latente. En este sentido, al igual que en una corriente marina, ante la posibilidad de agotarnos por ir a la contra, en un primer momento conviene dejarse llevar por el imperativo de la corriente para, pasado un tiempo, volver a costa nadando en diagonal.

Hay en la muerte por suicidio una necesidad extrema de vivir, un deseo por existir en este caso por defecto. Tanto en terapia como en la calle, hablar de la muerte es clave para trabajar en la prevención y eliminar estigmas sobre el acto de quitarse la vida.

El año pasado, el club de fútbol británico Norwich City, realizó una magnífica campaña de concienciación sobre el suicidio en la que se ve a dos aficionados animar a su club durante distintos partidos, uno más efusivamente que el otro, que se muestra más decaído. El vídeo nos muestra de forma muy eficaz cómo, oculto tras una fase de euforia o manía, puede hallarse un estado depresivo con tendencias suicidas, y cómo las señales de peligro no siempre son fáciles de detectar. El optimismo a veces es la cara amable de un trastorno depresivo.

Han pasado ya varios meses desde que A. nos dejó. Solo me queda pensar que mi amigo fue un gran optimista y que nosotros, como sociedad, somos los pesimistas, quienes no hemos podido atender sus necesidades y cuidados, volviendo así a la idea del suicidio como un fracaso del conjunto social.

Lo siento mucho, querido amigo. Espero poder volver a mirar pronto tu balcón y revivir sin dolor el recuerdo de tu compañía en esta extraña existencia donde a veces, por desgracia, lo colectivo se convierte en individual.

Línea de atención a la conducta suicida: 024

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CTXT. Sobre cerdos y monstruos, de Mario Campaña





mayo 19, 2024

Paseo semanal por CTXT, por Álex Blasco Gamero

 26 abr 2024



Las cloacas y la bulosfera atacan de nuevo

Querida comunidad contextataria: 

 

El pasado miércoles, el juez Peinado admitió a trámite una denuncia presentada por el sindicato ultraderechista Manos Limpias contra la esposa del presidente del Gobierno. Esa misma tarde, Pedro Sánchez compartió una carta personal en la que pedía unos días para reflexionar si, tras los “graves y burdos” ataques contra su familia, merece la pena mantenerse en el cargo. 

 

En nuestro editorial denunciamos cómo este caso, basado en ocho recortes de “prensa”, es un capítulo más de la persecución política, mediática y judicial de la derecha contra, ya no pocos, dirigentes de la izquierda. Por ello, animamos a la ciudadanía a manifestarse “contra esta mezcla letal de máquina del fango, lawfare y violencia política” y en defensa del Estado de derecho. Además, os invitamos a sumaros a este manifiesto en denuncia al golpismo judicial y mediático.

 

Como gallinas en un corral, cada una en una dirección pero todas con mirada de no entender nada, podemos confirmar que en la redacción no sabemos cómo salir del shock. Esta mezcla de excitación e incredulidad ya la vivió Xosé Manuel Pereiro en el pasado y, curiosamente, con un mismo antagonista: Alberto Núñez Feijóo. “La esencia de la estrategia feijoana es la demolición personal del adversario, aprovechando que los entornos familiares no suelen tener el blindaje de alguien que ha decidido dedicarse a la política”.

 

Gerardo Tecé, en una doble aparición, denuncia la ya habitual práctica de la derecha de manipular a los medios y a la justicia para perseguir a rivales políticos y cómo el presidente no puede seguir en el cargo sin anunciar que actuará contra el lawfare. 

 

Amador Fernández-Savater reflexiona sobre si el movimiento de Sánchez es tan solo una pirueta más del político o una acción real con la que invitarnos a pensar desde un prisma más sentimental, “desde el corazón”. 

 

Nuestro magistrado de confianza, Miguel Pasquau Liaño, intenta entender (y no lo consigue) los motivos por los cuales el juez admitió a trámite la denuncia de Manos Limpias y las particularidades por las que se ha decretado el secreto del sumario. Más incógnitas. 

 

En una suerte de teoría de juegos, Guillem Martínez comenta el historial de acciones legales y paralegales de la extrema derecha para atacar a sus rivales y analiza los posibles motivos del movimiento de Sánchez. Ni más ni menos que siete opciones, de la a) a la g). El lunes se conocerá la decisión final, solo queda esperar.


Y, como resumen, Isabel Serrano explica la historia en un minuto


Mientras, en EEUU cientos de estudiantes de la universidad de Columbia organizaron una acampada en apoyo a Palestina y en contra de las relaciones del centro con empresas e instituciones vinculadas a Israel. Movilización que más tarde se extendió a otros lugares del país y que tuvo una violenta respuesta por parte de la policía con cientos de detenidos. Lo cuentan, desde Nueva York, Claudia Gohn y Anna Oakes.

 

Rafael Poch nos habla de la respuesta del régimen de los ayatolás al ataque de Israel a la embajada iraní en Damasco del pasado 1 de abril. 320 proyectiles lanzados exclusivamente contra objetivos militares señalados y anunciados con antelación. 

 

Y si la semana pasada os contábamos la cancelación de Nancy Fraser y Yani Varoufakis en Alemania, en esta ocasión os traemos una pieza de Felipe Nieto sobre la conmemoración del 79 aniversario de la liberación del campo de concentración de Buchenwald.

 

El jueves se cumplieron 50 años de la Revolución de los Claveles. Para recordarla os traemos dos lecturas. La primera, un fragmento de un cuento del libro Saramago. Sus nombresSaramago. Sus nombres, en el que el Nobel evoca la caída de la silla de Salazar, que se considera el principio del fin de la dictadura. La segunda es el prólogo de Abril es un país. Los heroísmos desconocidos de la Revolución de los Claveles, el nuevo libro de la periodista Tereixa Constenla.

Un tribunal internacional ha condenado por primera vez a un Estado (Suiza) por poner en riesgo a su población al no cumplir sus obligaciones en materia medioambiental. Carlos H. Frutos entrevista a la abogada al frente de todo este proceso, Cordelia Bähr. No se la pierdan.

 

El domingo, aunque parezca que haya pasado un siglo, fueron las elecciones en el País Vasco. Gerardo Tecé analizó los resultados electorales. El PNV seguirá gobernando Euskadi gracias al PSE. Sin embargo, Bildu consiguió 341.735 votos, lo que se traduce en 27 diputados, los mismos que el PNV. 

 

Esto ha sido todo por el momento. El fin de semana será intenso. Mahmoud Mushtaha nos traerá una reflexión sobre su decisión de huir de Gaza, publicaremos el prólogo de Ignacio Sánchez-Cuenca del nuevo libro de Jesús López Medel Calidad democrática. Partidos Voraces, Instituciones contaminadas (1978-2024) y tendrán un pequeño oasis de descanso con dos piezas de El Ministerio. 

 

Si se han quedado con ganas de más CTXT, no dejen de visitar nuestra portada. Para cualquier asunto nos vemos en info@ctxt.es, en el teléfono 616 783 783 o en cualquiera de nuestras redes sociales. Descansen hasta el lunes.

 

Un abrazo. Intenten ser felices. 

 

Álex Blasco Gamero

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