septiembre 29, 2025

Un grupo de topógrafos analiza 85 cimas del Pirineo para definir cuáles superan los 3.000 metros

 Rodrigo Díez Manceñido   06 sep. 2025

Los tresmiles representan un símbolo central del montañismo en esta cordillera cuya relevancia no se limita a la altura, sino que combina aspectos deportivos, científicos y culturales


Imagen captada en el Rincón del Cielo, cota a 2.300 metros, con el pico Aneto y el Macizo de las Maladetas en el horizonteEuropa Press



Según la lista más reciente, el Pirineo cuenta con 216 montañas de 3.000 metros o más, conocidas como 'tresmiles'. Una cifra que, con toda probabilidad, se verá aumentada en las próximas semanas después de que un grupo de topógrafos analice cada una de estas elevaciones.

Este trabajo se llevará a cabo en todo el sistema montañoso que hace de frontera natural entre España, Andorra y Francia, y que se extiende por las comunidades de Navarra, Aragón y Cataluña. El grupo Sostremetries comenzó este verano a trabajar para confeccionar esta nueva lista de tresmiles con el objetivo de «resolver ciertas incertidumbres en lo referente a las alturas y prominencias».

Según expresan, existen «muchas listas», pero «ninguna ha sido realizada con medios topográficos de precisión», motivo por el que las mediciones actuales, realizadas por el grupo Los Cazafantasmas, pueden sufrir cambios. En concreto, van a verificar la altitud de 85 picos de los Pirineos y determinar cuáles cumplen con el requisito para poder considerarse tresmiles.

Sostremetries ha indicado ya que todo apunta a que ese número de 216 picos se verá ampliado en unos 15 más pero, ¿cómo se mide un tresmil? Se realiza siguiendo el criterio fijado por Juan Buyse, en su trabajo Los tresmiles del Pirineo, aceptado en 1990 por la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo (UIAA), sobre la consideración de lo que es un tresmil.

Para ello, el pico tiene que superar la cota de 3.000 metros pero, además, ha de tener una prominencia o desnivel mínimo de diez metros entre el último collado y la cumbre. Esto será más fácil de identificar gracias a la tecnología LIDAR (Laser Imaging Detection and Laser), que utiliza rayos láser para medir distancias y crear mapas 3D del terreno.

Gracias a ellos, los topógrafos han identificado 85 cimas con una prominencia comprendida entre ocho y doce metros. El proyecto consiste en ascender a todas estas cumbres y, mediante receptores GNSS multiconstelación, determinar cuáles superan efectivamente el umbral de los diez metros para ser incorporadas al catálogo de tresmiles, y cuáles, por el contrario, deben excluirse al no alcanzar ese desnivel mínimo.

Información clave a nivel geográfico

Los tresmiles del Pirineo representan un símbolo central del montañismo en esta cordillera. Su relevancia no se limita a la altura, sino que combina aspectos deportivos, científicos y culturales. Para los montañeros, ascender a todos los tresmiles constituye un reto clásico, un objetivo que pone a prueba la resistencia física, la técnica y la planificación en condiciones alpinas. Muchas asociaciones de montaña organizan recorridos y programas de «coleccionismo de tresmiles», fomentando la exploración de macizos menos conocidos y promoviendo la cultura del pirineísmo.

Pero no se queda solo en el ámbito deportivo: desde el punto de vista geográfico y científico, los tresmiles sirven como referencias para estudiar la geomorfología, la glaciología y los efectos del cambio climático. Los glaciares y neveros que se encuentran en estas alturas ofrecen información clave sobre la evolución del clima y la biodiversidad de alta montaña.

A nivel cultural e histórico, tienen también un valor, ya que muchas de estas cumbres son protagonistas de leyendas locales y han sido exploradas desde el siglo XIX por alpinistas pioneros, consolidando tradiciones y rutas centenarias.


Destruir las armas nucleares para salvar a la humanidad y a la naturaleza, de Juan José Tamayo 


septiembre 28, 2025

A. Viaje Villanueva de la Vera-Subida de Arán a La Maliciosa, Julio 2025

 

1.- Plaza Mayor de Villanueva de la Vera

     2.- Zona cercana.

    3.- Cabaña.

    4.- Misma plaza.

    5.- Desayuno "con diamantes"

    6.- Templo mudéjar rehabilitado.

    7.- Pizza cacereña.

    8.- Paseo excursión.

    9.- Garganta al límite de agua.

    10.- Zona de sombra. Árboles: alisos.

     Subida de Arán a La Maliciosa, 25/7/25                                

    11.- Cima de La Maliciosa (2227 m), 25/7/25. Otro dosmil.

    12.- Refresco recompensa.

    PAQUITA

    septiembre 27, 2025

    Red Eléctrica ha encontrado un aliado inesperado contra incendios y maleza: 800 cabezas de ganado en Asturias

     4 Septiembre 2025   Alba Otero

    En Asturias, los mugidos, balidos y relinchos se han convertido en un aliado inesperado de la electricidad. Bajo las torres y cables que transportan la energía que ilumina hogares y empresas, ahora pasta el ganado. La receta para mantener limpias las líneas eléctricas ya no depende solo de motosierras o desbrozadoras: la naturaleza vuelve a ocupar su lugar.

    Cortacéspedes vivientes. Redeia —la compañía matriz de Red Eléctrica, responsable del transporte y la operación del sistema eléctrico en España— ha puesto en marcha en Cabrales (Asturias) el programa “Pastoreo en Red”. Esta iniciativa introduce al ganado en los pasillos de seguridad de las líneas eléctricas. Según ha informado la propia compañía, son ocho explotaciones ganaderas de Cabrales las que se han sumado al acuerdo, aportando un total de 512 vacas, 180 cabras, 80 ovejas y 23 caballos. Estos animales pastarán sobre 67,5 hectáreas de terreno situadas bajo los tendidos de Ortiguero, Asiego y Carreña, convirtiéndose así en cortacéspedes biológicos para mantener la vegetación a raya.

    Un complemento más. El proyecto se añade a los medios mecánicos habituales. “Las calles que discurren bajo las líneas eléctricas deben estar limpias y accesibles, tanto para evitar incendios como para impedir que la vegetación alcance los tendidos de los cables eléctricos y garantizar que, en caso de necesidad, los equipos de mantenimiento puedan llegar pronto y solucionar cualquier contingencia”, ha explicado Laura Quintana, directora de Desarrollo Sostenible de Redeia, en declaraciones recogidas por La Voz de Galicia. El plan de pastoreo está diseñado y supervisado por la empresa Agrovidar, que se encargará también de evaluar los resultados ambientales.

    Un efecto con beneficios. La experiencia previa en La Rioja y León ya ha mostrado resultados: evita la degradación del ecosistema, aumenta la fertilidad del suelo y favorece el aumento de más biodiversidad, con mayor presencia de artrópodos, mariposas, polinizadores y unidades florales. En la práctica, estos pasillos bajo las líneas se convierten en corredores ecológicos que reducen la fragmentación de hábitats. 

    Además, el impacto no es solo ambiental. La iniciativa refuerza la economía rural, aporta ingresos a ganaderos locales, ayuda a fijar población en zonas de montaña y preserva un conocimiento tradicional: el de la ganadería extensiva.

    Una iniciativa cada vez más practicada. Lo que ocurre en Cabrales no es un caso aislado. El uso del ganado como herramienta de mantenimiento se abre paso en el mundo de la energía. Por un lado, en Australia, un estudio en el parque solar Wellington (174 MW) demostró que las ovejas que pastaban entre los paneles solares no solo reducían costes de mantenimiento, sino que también mejoraban la calidad de la lana gracias a la diversidad de forraje y la sombra. 

    Por otro, en Estados Unidos, el llamado “pastoreo solar” ha transformado la vida de pastores como JR Howard en Texas. Bajo los paneles del condado de Milam —uno de los mayores parques solares del mundo, con 1.600 hectáreas y 900 MW de potencia—, 3.000 ovejas realizan la labor de desbroce natural. El negocio de Howard pasó de ser pequeño a contar con 8.000 animales y 27 empleados. 

    El suelo compartido. En Cabrales, la energía del futuro camina sobre las huellas de un saber milenario. Entre mugidos y balidos, Asturias demuestra que la convivencia entre tecnología y naturaleza no solo es posible, sino necesaria. Allí donde antes había desbrozadoras, ahora son vacas, cabras, ovejas y caballos quienes mantienen vivo el equilibrio entre electricidad, medio ambiente y vida rural.


    Tras las llamas, las cenizas: llega un "momento crítico" para evitar la erosión y la contaminación del agua

    Álvaro Caballero   12.09.2025 

    • Las lluvias de otoño pueden destruir el suelo, "desnudo" tras quemarse la cobertura vegetal
    • La recuperación de la tierra tarda mucho más que la de la vegetación: hasta 200 años para generar un centímetro de suelo

    • Las llamas se han apagado y los focos se han retirado ya de los bosques calcinados, pero el peligro de los incendios no ha desaparecido aún. En las semanas posteriores al impacto del fuego comienza otra lucha también vital, y a contrarreloj: la que se libra contra la erosión y contra la contaminación de ríos y embalses por las cenizas.
    Los expertos miran con temor ahora hacia el cielo. Unas lluvias intensas en otoño pueden tener graves efectos en una tierra en la que ha desaparecido la cobertura vegetal y se ha quedado "desnuda", tal y como advierte el profesor de Ingeniería Agrónoma de la Universidad de Castilla-La Mancha Manuel Esteban, especializado en procesos de erosión y de regeneración del monte tras los incendios.

    "El fuego deja el suelo desprovisto de esa cubierta protectora. Cuando llueve con intensidad suficiente, las gotas al impactar sobre el suelo desnudo y no poder infiltrarse generan los procesos de escorrentía", lo cual se traduce en la erosión del terreno. Esta erosión repercute, a su vez, en una mayor desertificación, un riesgo importante especialmente en la España mediterránea.

    Dos siglos para regenerar un solo centímetro de suelo
    • Este es el "momento crítico" para actuar, ya que en otoño son habituales las lluvias fuertes, las que "desencadenan los procesos erosivos más intensos", advierte Vincenç Carabassa, ecólogo y experto en la restauración de suelos del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF).

    • La erosión es más intensa en las zonas con mayor pendiente y donde se hayan dado incendios de gran intensidad y, por tanto, se han alcanzado mayores temperaturas, como son algunos de los de este verano. "Esto transforma la materia orgánica y la estructura del suelo, lo que facilita que haya más escorrentía o circulación de agua, lo cual combinado con una mayor pendiente es un riesgo importante cuando lleguen las lluvias torrenciales", explica.

    • Se ve especialmente afectada la capa más superficial del suelo, los primeros centímetros, que es la más fértil y la que alberga mayor biodiversidad. Además, en las zonas con pendientes pronunciadas, esta capa suele ser más fina y, por tanto, más vulnerable a la erosión.

    • Evitar la pérdida de suelo es clave, ya que mientras los árboles tardan años o décadas en crecer, recuperar un solo centímetro de suelo lleva "unos 200 años aproximadamente", alerta Carabassa.

    • "Acolchar" el suelo con paja y construir diques con troncos

      Para evitarlo hay que actuar rápido, pero no vale todo. Según el científico del CREAF, en la primera fase de emergencia —que se limita al primer año tras el fuego— hay llevar a cabo "intervenciones quirúrgicas y muy bien pensadas, porque si no pueden ser contraproducentes". El suelo después de un incendio es "muy vulnerable", e introducir maquinaria pesada provocaría una gran perturbación, por lo que las medidas a tomar hay que limitarlas a las zonas con pendiente y afectadas por los fuegos de mayor intensidad, recuerda.

    • En caso de tratarse de una ladera, se lleva a cabo un proceso de "alcolchado" del suelo mulching, tal y como se conoce el término en inglés. Se esparce paja en el suelo, lo que se puede hacer con mulos o desde helicópteros, o astillas de la madera quemada, tal y como explica Manuel Esteban, quien tiene a sus espaldas años de experiencia llevando a cabo estos procesos.

    • Y en los pequeños cauces que se abren en el monte tras el incendio, o que ya existían de antes, se construyen barreras para reducir la velocidad del agua y los sedimentos en cuanto llueva. Pueden ser o bien fajinas, diques provisionales hechos con troncos de los árboles quemados, o bien albarradas, muros permanentes de piedra de hasta tres metros de altura construidos, y que se construyen en cauces más amplios.

    • "Las obras de restauración aspiran a cumplir su función, pero sin verse", apunta Esteban. Con el tiempo, incluso los muros con cemento acaban fundidos en el paisaje, ya que se cubren con sedimentos y se creará un suelo "propicio para que crezca la vegetación", al mismo tiempo que el agua que pase por ahí no tendrá energía para erosionar.

    • En el caso de la oleada actual de incendios, que se ha cebado con el noroeste peninsular —Galicia, Castilla y León y Extremadura han sido las comunidades más afectadas—, este profesor cree que el régimen de lluvias propio de estas zonas, más suaves y menos torrenciales que en el Mediterráneo, ayudará a la regeneración y no será tan grave, por lo tanto, la erosión.

    • El ecosistema se regenera solo, pero se le puede "ayudar"

      Tras el primer año, la restauración entra en una nueva fase. Una vez asegurado el terreno para evitar la pérdida de suelo, se trata de "ayudar a que el ecosistema se regenere" en caso de que no lo esté haciendo, o no a la velocidad adecuada.

    • Pero los expertos consultados coinciden en que hay que ser muy cautos. Las especies del clima mediterráneo están por lo general adaptadas al fuego, como ocurre con el pino carrasco, cuyas piñas tras un incendio se diseminan "una brutalidad", señala Esteban, el lentisco o el enebro. Eso sí, con el actual régimen de incendios, de mayor intensidad por el cambio climático, "esta ecuación" no está tan clara, por lo que sí puede ser necesaria una mayor intervención humana.

    • Además, la erosión también perjudica directamente "la capacidad de regeneración postincendio", apunta el científico del CREAF. En laderas que han perdido suelo, las plantas tienen una mayor dificultad para regenerarse y el paisaje posterior al fuego puede terminar siendo de matorral y arbustos donde antes había un bosque, una tendencia que está yendo a más también por el calentamiento global y las sequías.

    • Fajinas a nivel de ladera tras el incendio de Las Majadas, en Cuenca, en 2009 MANUEL ESTEBAN

      La contaminación del agua por cenizas puede persistir "años"

      Pero más allá de la erosión, preocupa la llegada de cenizas, arrastradas por las lluvias, a ríos y embalses. "Esas cenizas arrastran los materiales que proceden de la combustión de material vegetal y generan diferentes procesos en las aguas que impiden que estas sean aptas para el consumo", detalla el experto de la UCLM.

    • Pueden pasar "varios años" incluso hasta que se pueda volver a hacer uso de esta agua de los embalses. Las cenizas provocan además "una mortandad de las especies en los ríos y lagos", advierte Cristóbal López Pazo, de Ecologistas en Acción. En Galicia, donde muchos de los ríos de las zonas afectadas vierten a las rías, la contaminación puede afectar asimismo a estos ecosistemas y repercutir en "una zona productiva de marisqueo", añade.

    • En Ávila, el Ejército y técnicos locales trabajaron a contrarreloj para crear "anillos" de protección frente al embalse de Serones, el principal que abastece de agua a la ciudad, y una de cuyas laderas se quemó en un incendio. Querían evitar lo ocurrido con los vecinos de la sierra de la Paramera, que se vieron privados de agua potable durante un largo tiempo por la contaminación tras el grave fuego de Navalacruz de 2021.

    • También en Galicia, la Xunta comenzó a trabajar en los días posteriores a los incendios en la instalación de barreras en la cuenca del Miño-Sil, la única de titularidad autonómica. Se trata de "cordones vegetales a base de ramas y troncos procedentes del entorno afectado", así como "barreras de madera, transversales al curso del propio canal", en los puntos con mayor pendiente.