junio 11, 2025

Álvaro y familia. Barranca-Collado Piornal-Cima Maliciosa (2227 m), 1/6/2025

 Fotos de los protagonistas.

1.- Entre las rocas. Al inicio.

2.- Senda con rocas sueltas. Marca blanquiamarilla.

3.- En al senda. Piornos/retamas en flor. Despuntando: Cancho Negro


4.- El Cancho Negro.

5.- Arroyo de Cancho Negro, que ahora parece seco.

6.- Descansando, superado el arbolado.

7.- Lo indica: La Maliciosa. Pluviómetro.

8.- Tras pasar el Collado del Piornal.

9.- Poco antes de la cima. Fondo: Alto de Guarramillas/ Bola del Mundo.

10.- En la cima de Maliciosa (2227 m), vértice geodésico.

11.- En la cima de la Maliciosa. Fondo dcha.: Pedriza.

12.- Foto en la cima. A izquierda de anterior.

13.- De vuelta. Una de las presas de La Barranca.

* Como bien me recordó su padre, la Maliciosa es el cuarto dosmil subido por Arán.

Los anteriores fueron:  Peñalara (2.428 m), Pico Gabancera (2050 m) y Siete Picos (2.138 m). Todos de la Sierra de Guadarrama, salvo Gabancera que es de Picos de Europa.


14.- Cima de Peñalara (2.428 m), 3/1/2025. En la subida.


15.- Pico Gabancera (2050 m), 12/8/2024. A punto de culminar. Picos de Europa.                             

16.- Siete Picos (2.138 m), 17/5/2023. Fuera de imagen

PAQUITA

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junio 10, 2025

CTXT. Carta a la comunidad 404 I Gerardo Tecé: Un protocolo

    10/5/2025

Querida comunidad contextataria,

 

Después del célebre apagón me puse a hurgar un poco en mi ansiedad –cada uno aprovecha su tiempo libre como le apetece– leyendo sobre el evento Carrington. A lo mejor les suena. Se llamó así a la mayor tormenta solar –sí, en el Sol también hay tormentas– de la que existen registros. Era 1 de septiembre de 1859. Un jueves cualquiera en el que la masiva llegada de partículas magnéticas expulsadas por la estrella que nos da la vida descendió sobre nuestro planeta cargándose todos los sistemas de telégrafo, que era la poca tecnología que manejábamos por aquel entonces. No fue un gran drama. La dependencia era mínima y las crónicas se quedaron con la parte bonita: durante los tres días que duró la tormenta pudieron verse auroras boreales en sitios tan poco frecuentes como el Caribe. Un espectáculo, contaban. Si hoy se diese un fenómeno como aquel, las crónicas no podrían quedarse ni con lo bonito ni con lo feo, ya que las crónicas no podrían ser publicadas. Semanas, meses o años después –dependería del daño sufrido por nuestros sistemas tecnológicos– los arqueólogos encontrarían en los cajones de las redacciones borradores de aquella noticia que nunca pudo ser enviada ni publicada. En ellos se hablaría de que estaríamos, posiblemente, ante la mayor crisis enfrentada por la humanidad. Sin satélites, telecomunicaciones, ni redes eléctricas, el planeta entraría de un día para otro, como el que se cae por un agujero, en la Edad Media. Sin billete de vuelta. Como un Mazón cualquiera en El Ventorro, todos quedaríamos absolutamente incomunicados.

 

      Los científicos opinan dos cosas sobre el evento Carrington. La primera es que solo es cuestión de tiempo que este fenómeno natural extremo se repita, y la segunda es que no puede saberse cuándo se repetirá. Más allá de la lógica angustia vital que me genera la posibilidad de vivir algo así, me pregunto qué pasaría con los lectores de CTXT que, habiendo pagado su suscripción ese año, se quedasen con el ordenador, la tableta y el teléfono en negro y con la sensación de haber sido estafados. Cuando metí mi número de tarjeta para apoyar el periodismo libre, no dijeron nada sobre que se venía una crisis civilizatoria, al final son todos iguales, se quejaría más de uno. Es por esto que necesitamos establecer un protocolo. Sin internet, luz, telefonía ni satélites durante un tiempo indefinido, nos tocaría iniciar un lento proceso de reconexión entre nosotros, la gran familia de CTXT. Lectores, suscriptores y periodistas deberíamos comenzar por identificarnos mutuamente mediante algún distintivo sencillo. Nunca he estado en un apocalipsis, colapso global o crisis civilizatoria, pero imagino que, mientras luchas por tu supervivencia, ponerte a hacer manualidades demasiado complejas dará cierta pereza. Camisetas blancas con una gran C de Contexto dibujada en el pecho bastarían. Camiseta para salir a la calle en busca de alimento o agua o camiseta colgada de las ventanas o balcones para que, si pasa por la zona otro miembro de esta familia digital, sepa identificar que en esa casa tiene un amigo.

 

      Al ir encontrándose, estaría bien ir generando un registro con nombres y direcciones. Ir montando una lista de miembros sin miedo a vulnerar la Ley Orgánica de Protección de Datos, porque alguna ventaja tiene que tener vivir en el caos global. Agustín, fontanero y suscriptor desde octubre de 2021, vive en la calle Mayor número 8, 3ºD, al telefonillo no lo llames porque no funciona. Cada semana, los miembros de CTXT de la localidad podrían concretar sitio y hora para verse, organizarse y dar la bienvenida a nuevos lectores y suscriptores localizados. Cuando el número de miembros fuese de varias decenas, lo lógico sería comenzar a darle a eso cierta forma de organización, empezando por elegir a un líder que se encargase de los asuntos relativos a la comunidad local de amigos de CTXT. Asuntos que irían desde organizar las reuniones hasta diseñar métodos de ayuda mutua o interponer demandas colectivas contra esta revista porque hace ya más de seis meses que, habiendo pagado la cuota, no publica nada de nada. Sabiendo que los suscriptores y miembros de este medio son personas que mayoritariamente comulgan con una ideología de izquierdas, mucho nos tememos que en la configuración de los liderazgos al frente de la comunidad contextataria podrían producirse roces que irían derivando en pequeñas batallas internas, hasta acabar en graves crisis con escisiones en la Familia CTXT que darían lugar a subcomunidades con nombres del tipo “Familia Auténtica CTXT-Agustín, cabrón”. Traten de evitarlo, por favor.

 

      Formada una comunidad estable y funcionando los protocolos de resocialización consistentes en detectarnos unos a otros, hacer quedadas y organizarnos, el siguiente reto de esta comunidad sería lograr que puedan recibir las columnas y artículos de viva voz mientras el sistema tecnológico planetario siga apagado. Si el nodo establecido en, por ejemplo, Barcelona es lo suficientemente operativo, no será difícil que alguno de sus miembros acabe por explicar en una de las reuniones que tiene un primo que a su vez tiene un amigo lector de la revista que sabe dónde vive Guillem Martínez. Se trataría de ir a buscarlo al portal para exigirle que baje –tendrían todo el derecho, la suscripción está pagada– y recite una crónica de cómo van las cosas.

 

      Brrrrrr, comenzaría Guillem, antes de pedirles a los asistentes que estén muy atentos al punto 17, que es donde mejor se explica cómo se está intentando, sin éxito por ahora, que salgamos de esta. Si ahí es donde mejor se explica, preguntaría un suscriptor después de una caminata de seis kilómetros hasta casa de Guillem y otros seis que le esperan de vuelta, ¿por qué no empiezas por ahí? ¿O por qué no llamas al punto 17 punto número 1? Una pregunta que provocaría el lógico enfado de Martínez y el amago de irse a casa, porque a un trabajo bien hecho y concienzudamente estructurado no se le toca una coma, ni aunque lo pida el mismísimo Carrington con un saco lleno de pilas. Alguno de los asistentes debería tomar nota escrita y llevarla a la próxima reunión para que, quien quiera, pueda copiarla y distribuirla. El último artículo de Guillem tuvo 45 copias por escrito, es una barbaridad, diría alguno tratando de cubrir de algún modo el trabajo del antiguo Analytics. Me llegan rumores de que Yayo Herrero está recitando análisis completísimos por la zona de Cantabria, diría otro. Guillem anunciaría que su próxima crónica será el domingo siguiente a las siete de la tarde en el portal de su casa, y ese calendario, la existencia de plazos informativos, quieras que no, constituiría el principio de una cierta vuelta al orden y la civilización.

 

      De momento hay luz, los satélites operan, internet fluye y la telefonía funciona. En Sevilla estamos de Feria esta semana. Mi pareja, que está de almuerzo en una caseta, me escribe preguntándome cuánto me queda para acabar esta carta porque el niño pregunta por mí: quiere ir a las atracciones. Me toca meterme en un autobús repleto de gente que se dirige hacia el recinto. Cuando llegue, todas las atracciones estarán funcionando a pleno rendimiento a ritmo de cinco euros el ticket. Para enfrentarse a este apocalipsis tampoco hay establecidos protocolos.

 

Gerardo Tecé

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PERROFLAUTAS DEL MUNDO:  A algunos jueces siempre les quedará Luxemburgo, de José Antonio Martín Pallín 







junio 09, 2025

Basura en la Antártida: el rastro humano llega a una de las zonas más protegidas del planeta

 Sergio Parra   20/2/2025  

Científicos españoles descubren residuos en la península Byers, una región clave para la biodiversidad.

UNIDAD DE TECNOLOGÍA MARINA     BASE ANTÁRTICA ESPAÑOLA
La península Byers, ubicada en la Antártida y considerada un santuario ecológico debido a su frágil biodiversidad, ha sido testigo de un hallazgo perturbador: botellas de plástico y vidrio, bidones, chanclas y otros residuos han llegado hasta sus costas, arrastrados por las corrientes oceánicas.


En los confines helados del mundo, ha aparecido una señal inequívoca de nuestra huella en el planeta. La península Byers, ubicada en la Antártida y considerada un santuario ecológico debido a su frágil biodiversidad, ha sido testigo de un hallazgo perturbador: botellas de plástico y vidrio, bidones, chanclas y otros residuos han llegado hasta sus costas, arrastrados por las corrientes oceánicas.

El descubrimiento, dado a conocer en Televisión Española, ha sido realizado por un equipo de científicos españoles liderado por el profesor Jesús Ruiz Fernández, de la Universidad de Oviedo. Su objetivo original era estudiar el retroceso de los glaciares y la evolución del ecosistema en los últimos milenios, cuando la presencia humana en la región era prácticamente inexistente. 

Sin embargo, la inesperada aparición de estos desechos ha desviado inevitablemente su atención hacia una cuestión ineludible: la contaminación global ha alcanzado incluso los rincones más remotos del planeta.

Los investigadores han identificado las corrientes marinas como el principal vehículo de estos residuos, sugiriendo que provienen de embarcaciones que los han arrojado en alta mar o de lugares situados a miles de kilómetros de distancia. Este fenómeno no solo confirma la interconexión de los océanos, sino que también subraya la magnitud del problema: ningún espacio, por remoto que sea, está a salvo de la contaminación generada por la actividad humana.

UN REFUGIO ECOLÓGICO AMENAZADO

La península Byers es una de las Áreas Antárticas Especialmente Protegidas, un estatus que restringe su acceso a un máximo de 12 personas al mismo tiempo debido a su gran valor ecológico. Con una extensión de 60 kilómetros cuadrados, este enclave alberga una biodiversidad única, adaptada a condiciones extremas y a la ausencia de intervención humana directa. Sin embargo, la presencia de estos residuos plantea interrogantes sobre el alcance real de la contaminación marina y su impacto en los ecosistemas polares.

Entre los objetos encontrados, las botellas de plástico se presentan como una de las amenazas más persistentes. Estos residuos pueden fragmentarse en microplásticos que, a su vez, pueden ser ingeridos por organismos marinos, alterando las cadenas tróficas y afectando la fauna local. Según estudios previos sobre contaminación oceánica, los plásticos pueden tardar cientos de años en degradarse, liberando sustancias tóxicas en el proceso.

MÁS QUE CONTAMINACIÓN: UNA SEÑAL DE ALERTA GLOBAL

Los científicos planean analizar en profundidad los objetos hallados para                      rastrear su origen y comprender los mecanismos que han permitido su l                          llegada hasta esta zona protegida. Estos estudios no solo permitirán                              mapear las rutas de contaminación marina, sino que también pueden                      contribuir a futuras estrategias para mitigar su impacto.

A pesar de que su misión principal era estudiar la evolución de los glaciares,                        los investigadores han asumido la responsabilidad de visibilizar esta                      problemática. Una problemática que no es nueva, porque hallazgos como                    estos han sido localizados recientemente en otras regiones.

Por ejemplo, en la Antártida marítima, se recuperaron 1.544 objetos de                      desechos antropogénicos entre noviembre de 2019 y enero de 2020 en el                        Área Antártica Especialmente Protegida (ASPA) Nº 133, ubicada en                        Harmony Point, isla Nelson. La mayoría de estos residuos eran plásticos,                  incluyendo fragmentos de envases y redes de pesca, lo que sugiere que                              las actividades humanas, como la pesca y el turismo, son las principales                        fuentes de contaminación en esta región remota.

Además, investigaciones del British Antarctic Survey han documentado la                acumulación de desechos plásticos en las playas cercanas a sus estaciones                        de investigación. Desde 1989, se han recuperado más de 9.000 objetos en                          la isla Bird, muchos de los cuales afectan a la fauna local, incluyendo                      mamíferos marinos y aves que quedan atrapados o ingieren estos materiales.

Por consiguiente, el hallazgo en la península Byers es más que una anécdota            científica: es un reflejo de nuestra desconexión con el entorno natural y de                            las consecuencias de un modelo de desarrollo que ha convertido los océanos                      en vertederos. Si incluso un santuario ecológico en la Antártida está siendo                            alcanzado por nuestra basura, ¿qué nos dice eso sobre el estado del resto               del planeta?

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PERROFLAUTAS DEL MUNDO"Rojo muerto, abono para mi huerto": denuncian gritos y amenazas de legionarios a un grupo de jóvenes comunistas en Córdoba






junio 08, 2025

Álvaro y familia. Portugal. Alentejo Litoral. Alcácer do Sal. Praias, 15 a 20/4/2025


1.- Los adultos de la familia.  Alentejo


 2.- Los infantes = Niño de corta edad.      

Diccionario panhispánico del español jurídico: 
Según el Codex Iuris Canonici. El c. 97 § 2 prescribe que «el menor, antes de cumplir siete años, se llama infante...


3.- Vista a izquierda. Surfistas. 
GEMA: Muchas gente haciendo kitesurf en costa da caparica si/ Costa de CaparicaDebía haber un campeonato o algo así

4.- Pasarela.

5.- Otra similar.

                                     

6.- Alcácer do Sal

                                                

7.- Puente Ferroviario de Alcácer do Sal. Sobre el río Sado.


8.-  río Sado. Fondo, arriba: "fortaleza amurallada"



10.- Mismo lugar.


11.- Playa o cala. Alentejo Litoral. A izquierda y derecha: planta Uña de Gato = Carpobrotus edulis


12.- Cerca del anterior. Continuación del litoral a dcha.


13.- A izquierda de foto 11. 


14.- Islotes. Aquí, uña de gato de flor amarilla.


15.- Uña de gato color rosa a izqda. De color amarillo a dcha. Cartel: playa de Cerca Nova


16.- A continuación: playa do Salto.


17.- Otra más.


18.- Playa feliz.


19.- Playa con cascada.


20.- Playa larga.


21.- En tránsito.


22.- ¿Quieres?   Flores amarillas.


23.- Lisboa. Dos enormes árboles, tipo higuera. Quizás Higuera estranguladora.


24.- Lisboa. Plaza Pedro IV: adoquinado con ondas... Arán: i Estoi en ísboa


25.- Puente de Hierro/ Puente 25 de Abril sobre el  río Tajo.

26.- Helados "de autor", al menos dos de ellos. 

Paquita: Qué elaborado el montaje de los helados. 


27.-  ÁlvaroOs mando unas cuantas fotos de un sitio especial de hace unos días


28.De estos embarcaderos hay muchos por aquí, pero éste, más grande, lo han habilitado con una pasarela principal en condiciones. En general son muy precarios y yo diría que siguen en uso.


29.-  BLAS: Las fotos son pinturas con un  colorido bellísimo


30.- Vista general.


31.- Día de despedida.


32.- Izquierda anterior, con arco iris.


33.- Castillo.


34.- Mismo castillo.


35.- Seguimos en el castillo.


36.- Faro, quizás fado.

* Cercano está Grándola, la de la canción Grândola, Vila Morena

"José Afonso compuso la canción "Grândola, vila morena" en homenaje a la "Sociedad Musical Fraternidad Operaria Grandolense". Esta canción se hizo famosa al ser escogida como señal para la revolución del 25 de abril en Portugal. Hubo dos señales. La primera, a las 23 h., fue la canción "E Depois do Adeus" (Y después del adiós), de Paulo de Carvalho. Grándola, que fue la segunda, fue emitida en el programa "Límite" de Radio Renascença a las 0.20h del día 25. Fue la señal para el arranque de las tropas de Lisboa y la confirmación de que la revolución ganaba terreno."

PAQUITA

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PERROFLAUTAS DEL MUNDOLa Policía Municipal de Madrid dice que la niña arrollada por el coche de su director se cayó antes