septiembre 09, 2025

Las Misiones Pedagógicas que no pudieron superar el miedo a la cultura: una mirada al otro mundo

Guillermo Martínez   30 ago 2025

 La novela gráfica ‘El otro mundo’ indaga en cómo algunos pueblos rechazaron estas misiones cargadas de libros, música, pinturas y cine que intentaron acercar la cultura de las ciudades al mundo rural durante la Segunda República.


Una de las mayores iniciativas de educación popular ocurridas en España también encontró el rechazo de aquellos temerosos de un pueblo ilustrado. Las Misiones Pedagógicas, puestas en marcha poco después de instaurarse la Segunda República en abril de 1931, intentaron que el pueblo más recóndito de la geografía española tuviera el mismo acceso a la cultura que los urbanitas. Sin embargo, las fuerzas reaccionarias de las localidades, con la Guardia Civil, los elementos eclesiásticos y los políticos de derechas a la cabeza, en ocasiones arremetieron contra los misioneros.

Esa es la particular perspectiva de las Misiones Pedagógicas que ahora sale a la luz a través de El otro mundo (Astiberri, 2025), una novela gráfica guionizada por Enrique Bonet y dibujada por Joaquín López Cruces. La narración que vertebra la obra, cortada y sintetizada en finas capas de lectura, habla del miedo al cambio, la superstición, la oligarquía y la fuerza de los poderes fácticos frente a unas personas, profesores y estudiantes de universidad la mayoría, cuya única arma fueron los libros, los gramófonos y las máquinas de proyección que hasta 1936, aunque algo maltrechos a partir de 1934, llevaron consigo a cada pueblo.

“Los grandes aliados de los misioneros en cada pueblo eran los niños, esa infancia que les recibía con los brazos abiertos y gran alegría”, recuerda el guionista, Enrique Bonet

Bonet, guionista de este cómic, afirma que “los grandes aliados de los misioneros en cada pueblo eran los niños, esa infancia que les recibía con los brazos abiertos y gran alegría”. Pero no todo fueron buenas experiencias. En el libro, las tintas se cargan contra los elementos reaccionarios: “Las memorias de las Misiones ya recogieron testimonios de algunos de sus integrantes en los que relataban malas pasadas en sus salidas a los pueblos. Es importante recordar que este proyecto tuvo el rechazo frontal de la derecha parlamentaria desde el primer momento en el que se habló de él”, destaca el autor.

Según los conservadores del momento, las Misiones Pedagógicas no constituían nada más que una forma de propaganda de los valores republicanos a los que ellos eran contrarios, tales como la justicia social y la igualdad. “Concentraron mucho rechazo. Las fuerzas más revolucionarias las llegaron a ver innecesarias porque anteponían el levantamiento popular antes que la instrucción, mientras que los nacionalismos periféricos consideraban que anteponían la expansión de la cultura castellana ante cualquier otra”, desarrolla Bonet.

Nada más lejos de la realidad. Estas “escuelas ambulantes que van de pueblo en pueblo” eran “escuelas donde no hay que aprender con lágrimas, porque lo primero es divertirnos”, tal y como las definió Manuel Bartolomé Cossío, eminente intelectual al frente de su Patronato.

Exportar cultura al campo

Consideradas por sus artífices como “una tarea de justicia social”, las Misiones dotaron de una biblioteca de cien libros cuidadosamente seleccionados a unas 5.522 localidades, la mayoría de ellas de menos de 5.000 habitantes, según datos publicados por el profesor emérito de Historia de la Educación de la UNED Alejandro Tiana, autor de Las misiones pedagógicas. Educación popular en la Segunda República (Catarata, 2021).

No solo se trataba de literatura, sino también de teatro, música y arte pictórico a través del Museo Ambulante. Copias de los más grandes y famosos cuadros del Museo del Prado y de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, realizadas por algunos de los pintores que luego dejarían su nombre en el surco de la historia, colgaron de cientos de pueblos para que hasta la persona más iletrada pudiera disfrutarlos. Y de cine. Ahí quedan las fotografías y los documentales realizados por Val del Omar, unas instantáneas preciosas que captaron la mirada de tantas personas que pudieron ver una proyección por primera vez en su vida gracias al trabajo de las Misiones.

Unas 1.300 poblaciones disfrutaron de una forma u otra de esta iniciativa de educación popular sin parangón hasta la fecha, protagonizada por unos 700 misioneros

Según la investigación de Tiana, desde 1931 y hasta 1936 se realizaron 125 misiones centralizadas y 63 delegadas; se visitaron más de 900 localidades; el Teatro y Coro del Pueblo deleitó a más de 220 municipios; el Museo Circulante llegó a 176 pueblos; y el servicio de música hizo lo propio en otros 73. En definitiva, unas 1.300 poblaciones disfrutaron de una forma u otra de esta iniciativa de educación popular sin parangón hasta la fecha, protagonizada por unos 700 misioneros a lo largo de su andadura.

La conciencia cívica del campo

Fueron ellos los que se enfrentaron al analfabetismo galopante en el mundo rural, aunque no sin reticencias por parte de quienes quisieron evitar que la República convirtiera también en ciudadanos a aquellos más olvidados por los grandes centros de poder, ubicados en las grandes ciudades. En este sentido, Tiana apunta que “fue una iniciativa fundamentalmente de raíz urbana que nació con la intención de desarrollar el campo, no de colonizarlo políticamente en un sentido estricto, sino de desarrollar la conciencia cívica de las gentes del campo”.

El profesor emérito de Historia de la Educación recalca que había gente muy diversa entre los misioneros y los participantes, y que las Misiones ya poseían una impronta institucional muy marcada por la Institución Libre de Enseñanza. “Más allá de la cultura, realizaban actos de difusión cívica, lo que hoy llamaríamos educación para la ciudadanía. No solo representaban los entremeses de Lope de Rueda o proyectaban un documental sobre Egipto, también se impartían conferencias sobre el significado de la República o se cantaba el himno de Riego”, ilustra el especialista.

Desde su punto de vista, esto fue lo que provocó el rechazo de las fuerzas reaccionarias, mientras que algunos paisanos de los pueblos “veían con cierto recelo y prevención, pero también con curiosidad, cómo unos señoritos de ciudad llegaban cargados de bártulos a lomos de los burros, mulos y camiones”. Las memorias de las Misiones Pedagógicas que Tiana se ha estudiado con conciencia apenas recogen pasajes de este tipo, aunque los hubo. “Dan noticia de los problemas que se dieron en algunos pueblos, pero no cuentan mucho, y en otras ocasiones parece que se silencian. En la prensa local sí que se hacen eco de algunos conflictos ante la llegada de las Misiones”, apunta.

“Si uno lee los debates parlamentarios sobre las Misiones, verá que los conservadores llegaron a decir barbaridades sobre ellas”, dice el historiador Alejandro Tiana

Este temor a lo nuevo, que no era otra cosa que la cultura, venía supeditado por las opiniones del cacique, del cura, del alcalde, del guardia civil. “Si uno lee los debates parlamentarios sobre las Misiones, verá que los conservadores llegaron a decir barbaridades sobre ellas. Esa gente tendría su propia gente en el territorio y participarían del mismo sentimiento”, añade el antiguo docente universitario. Él mismo defiende que no era ni mucho menos la realidad más generalizada, “aunque es verdad que esa significación no política pero sí republicana, de civismo republicano, que ponía en riesgo las estructuras tradicionales de poder de los pueblos, no era bien vista por todos”.

Mirar hacia el otro mundo

Joaquín López Cruces, dibujante y encargado de ilustrar las palabras de Bonet, ha realizado un laborioso trabajo a partir de unos colores en los que el rojo marca lo revolucionario. Con gran acierto, se ha dejado llevar también por el material gráfico de la época. Sin ir más lejos, la portada del cómic remite a esas caras entusiastas e inmortalizadas por Val del Omar. Ficcionada en un pueblo inventado de La Alpujarra granadina, esta historia también contada por los pinceles de Cruces nos ayuda a entender una realidad adelantada, pero con cierta reminiscencia profética, a la posterior Guerra Civil que derrocaría al gobierno legítimo republicano.

El otro mundo cuenta eso, el otro mundo. Un mundo que, en ocasiones, no nos atrevemos a observar por el simple hecho de que no sabemos verlo. Hubo un tiempo en que esto no fue así. Las ansias de que lo rural pudiera disfrutar de la cultura presente en el mundo urbano hicieron realidad el propósito. Personajes de la cultura y el pensamiento de la talla de María Zambrano, Alejandro Casona, Luis Cernuda, Ramón Gaya, María Moliner, Maruja Mallo y Carmen Conde formaron parte de estas Misiones Pedagógicas que, aunque alejadas de todo tipo de dogmatismo religioso, sí albergaban cierta fe en la creación de un mundo mejor a través de la instrucción popular, por mucho rechazo que causaran. Hay creencias que no se pueden derribar.

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septiembre 08, 2025

La 1 de TVE estrena en abierto la película 'El maestro que prometió el mar. Ayer, a las 22.35 h

Alberto Marroquín   

Burgos   

5.09.2025

 El largometraje, basado en la historia del maestro de Bañuelos de Bureba Antonio Benaiges, se emitirá este domingo a las 22.35 h. tras el partido de fútbol Turquía – España


Este domingo, 7 de septiembre, a partir de las 22.35 horas, se estrenará en abierto en La 1 de TVE la película 'El maestro que prometió el mar', dirigida por Patricia Font e inspirada en la historia del maestro tarraconense Antonio Benaiges que impartió clase en el pueblo burgalés de Bañuelos de Bureba durante dos cursos antes de ser asesinado por unos pistoleros de la Falange al comienzo de la Guerra Civil.

La película, que fue estrenada en la Seminci y obtuvo cinco nominaciones a los premios Goya, está protagonizada por Enric Auquer y Laia Costa. El reparto lo completan, entre otros, Ramón Agirre, Luis Gavasa, Milo Taboada, Antonio Mora, Jorge da Rocha y los pequeños debutantes Gael Aparicio, Alba Hermoso y Nicolás Calvo   

La película fue rodada mayoritariamente en la provincia de Barcelona, pero también se grabaron secuencias en Burgos, Briviesca, el mirador de Santa Casilda y las cercanías de Bañuelos.

'El maestro que prometió el mar' nos sumerge en la historia de Antonio Benaiges (interpretado por Enric Auquer), un maestro de Mont-Roig del Camp (Tarragona), que antes de la Guerra Civil fue destinado a la escuela de Bañuelos de Bureba, un pequeño pueblo de Burgos. También es la historia de Ariadna (Laia Costa), una mujer que busca los restos de su bisabuelo desaparecido en la guerra. La película entrelaza pasado y presente a través de dos tramas que construyen un relato sobre la memoria y la importancia de no dejar caer en el olvido nuestra historia reciente.

La película protagonizada por Enric y Laia Costa fue un gran empujón al trabajo de recuperación de la memoria de Antonio Benaiges y la difusión de su obra. Desde hace varios años, libros, estudios, conferencias, documentales, canciones, obras de teatro y hasta un cómic han difundido la historia del maestro de Bañuelos de Bureba más allá de las fronteras de las provincias de Tarragona y Burgos, lugares donde nació y fue asesinado el docente catalán, respectivamente.

Tras su paso por las salas de cine, donde fue vista por más de 300.000 espectadores, llegó a las platafomas Movistar+ y Netflix, entre otras. Esta noche de domingo se estrena en TVE y rtveplay.

'El maestro que prometió el mar' es una producción de Minoria Absoluta, Lastor Media, Filmax y Mestres Films AIE. Cuenta con la participación de RTVE, Movistar y TV3. Con el apoyo de ICAA e ICEC. Con la participación de CreA SGR. Con la financiación de ICO y Ayuntamiento de Briviesca.

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septiembre 07, 2025

La pobreza de Afganistán y su aislamiento magnifican el impacto del devastador terremoto: "¡Somos un país maldito!"

 Ebbaba Hameida   4/9/2025

  • El Gobierno talibán confirma más de 2.200 muertos y 3.600 heridos tras el seísmo del pasado domingo
  • La tragedia se suma a décadas de conflicto, a falta de infraestructuras y al desplome de ayuda internacional

Una jóven en Kunar tras el terremoto que ha dejado al menos menos 1.400 personas muertas y más de 3.100 heridas EFE/EPA / HAMID SABAWOON
Es prácticamente imposible acceder a testimonios, desde Madrid, de las víctimas del terremoto de magnitud 6 que sacudió Afganistán el pasado domingo. De la misma forma que está siendo complicado para los equipos de rescate acceder a las personas, vivas o muertas, que días después permanecen debajo de los escombros. Familias enteras han desaparecido, el Gobierno de los talibanes eleva a más de 2.200 el número de muertos y a 3.600 los heridos a causa del seísmo que golpeó la provincia oriental de Kunar y otras regiones cercanas, en uno de los países más pobres del mundo.

"¡Somos un país maldito!", grita Alí Omar nada más responder a la llamada de RTVE.es. La rabia y la frustración le llevaron a presentarse como voluntario en las zonas afectadas. "Hay miles y miles de personas que permanecen a la intemperie sin nada", explica el voluntario, que aclara que hay "muchos muertos y muchos heridos". "Ya no hay casas, esto es un caos", dice momentos antes de que se corte la llamada
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) situó el epicentro del temblor en la frontera entre Kunar y Nangarhar, a tan solo 27 kilómetros de Jalalabad, una de las principales ciudades del país, conocido como el cementerio de los imperios. Además, aldeas enteras han quedado arrasadas debido a la profundidad del temblor, a tan solo ocho kilómetros. De hecho, se sintió en la capital, ubicada a unos 150 kilómetros al oeste, e incluso llegó a palparse en Islamabad, la capital de Pakistán, que está a unos 300 kilómetros al sureste.
"La intensidad fue tan grande que durante un tiempo ni siquiera pude controlar mis emociones. Me quedé completamente conmocionado y perdí el sentido", explica a RTVE.es el doctor Fazalnoor Noori, de 28 años y nacido en Nangarhar. "Las réplicas continuaron después", añade desde el hospital principal de su ciudad, que en estos momentos está desbordado. Lo primero que recuerda, dice, fue asegurarse de que toda su familia estaba bien. "Salimos corriendo, los niños estaban muy asustados e intenté hacerme cargos de ellos. Les conté historias para distraerlos y cambiar sus pensamientos y estado de ánimo", relata. Mientras, el caos a su lado iba creciendo y, en seguida, se puso en camino hacia el hospital.
Se trata de una zona que yace sobre las extensas alineaciones de montañas unidas entre sí, en la cordillera del Hindu Kush. La misión de la ONU para Afganistán (UNAMA) ha desplegado personal para entregar "asistencia de emergencia y apoyo vital". También la Media Luna Roja afgana ha enviado equipos médicos al epicentro de la destrucción.
Las organizaciones internacionales que permanecen en el Emirato Islámico se están coordinando con las autoridades de facto para dar una respuesta a la emergencia humanitaria. "El número de víctimas es asombroso. Nos preocupa que las cifras sigan aumentando. La zona donde ocurrió el terremoto es de muy difícil acceso. Nuestros colegas que están allí han tenido que bajarse del coche y caminar durante más de dos horas para llegar a algunas aldeas", explica desde Kabul, Salam Al-Janabi, especialista en comunicaciones del Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

El rescate, una misión poco viable

Las carreteras están cortadas, lo que dificulta las comunicaciones con cualquiera de las localidades más remotas. La población ha perdido sus precarias casas de barro y paja, hogares nada resistentes al temblor de la tierra. "Están durmiendo en el campo. Además de perder a sus seres queridos, han perdido todas sus pertenencias", asegura Al-Janabi, que explica que "es una situación bastante difícil para muchas mujeres y niños en estas áreas". "Muchas personas necesitan refugio, estamos enviando tiendas de campaña, kits familiares con algunos utensilios de cocina, artículos de higiene, mantas y ropa para los más pequeños porque las familias lo han perdido todo", añade.

Las autoridades locales han lanzado sus propias operaciones de búsqueda y rescate con helicópteros. Pero lo cierto es que se convierten en un rompecabezas logístico. Sobre todo en un país que no cuenta con una flota de helicópteros suficiente, ni con una buena infraestructura, ni equipos especializados de búsqueda y rescate urbanos. El tiempo no apremia y pueden tardar días e incluso semanas en llegar a las zonas más alejadas. "Sabemos que todavía hay pueblos a los que ni siquiera han llegado los helicópteros, y para llegar a estos lugares, hay que caminar seis o siete horas. Lo que preocupa es que, una vez que se acceda a ellos, el número de bajas aumente", calcula Al-Janabi.

Muchas personas voluntarias como Alí Omar están llegando de las áreas que no se vieron afectadas. "Van para ayudar, para sacar a la gente entre los escombros y para llevar ayuda. UNICEF ha creado 15 equipos de salud móviles", explica su portavoz. "Las propias comunidades locales están muy unidas. Juntas se alzan para salir adelante. También sabemos que muchas personas han abandonado las aldeas destruidas y ahora viven con otras familias en lugares que no se haas para la Infancia.n visto afectados", señalan desde el Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas

El ambiente es aterrador, con heridos y cadáveres por todas partes. La mayoría son niños y mujeres. 

Además, desde las agencias de la ONU están apoyando a los hospitales locales, que están recibiendo a cientos de heridos y a muchos otros voluntarios para donar sangre. "La situación en el hospital dista mucho de ser normal, nos han trasladado a cientos de heridos desde los distritos de la provincia de Kunar y desde Dara Noor. El ambiente es aterrador, con heridos y cadáveres por todas partes. La mayoría son niños y mujeres", explica el doctor Fazalnoor Noori desde el hospital de Nangarhar.

Ese mismo hospital ha sido visitado por un equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF). La organización calcula que más de 130 pacientes heridos por el terremoto han sido operados y alrededor de 600 pacientes ingresados en las últimas 24 horas. El equipo también ha visitado el hospital provincial de Laghman y ha distribuido kits para traumatismos y heridos a los dos hospitales. “Los dos hospitales ya estaban trabajando a pleno rendimiento antes del terremoto. Hemos visto a muchos pacientes atendidos en los pasillos y a trabajadores sanitarios que necesitaban suministros. La respuesta humanitaria debe ampliarse urgentemente”, ha afirmado el doctor Fazal Hadi, coordinador médico adjunto de MSF.

40 años de inestabilidad y de conflicto

El actual Emirato Islámico se levanta sobre la colisión de la gigantesca placa tectónica índica y la placa euroasiática, que se deslizan, desplazan y chocan entre sí. Por lo tanto, se trata de una región del mundo conocida por sus catástrofes naturales. En la última década, según datos de Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) en este país más de 600.000 personas se han visto afectadas por este tipo de fenómenos en Afganistán. El Índice de Riesgo Climático Global de 2021 clasificó a Afganistán como el quinto país más afectado a nivel mundial por las amenazas relacionadas con el clima.

"Es un país que ha vivido 40 años de inestabilidad y de conflicto. Tiene una economía muy frágil, unos servicios esenciales que están medio colapsados y todavía más con catástrofes naturales como puede ser este terremoto o las inundaciones que hemos sufrido antes", ha explicado en RNE, Amaia Lezertua, trabajadora de ACNUR en Kabul. Casi la mitad de la población, más 22,9 millones de personas, necesita ayuda humanitaria para sobrevivir. El hambre amenaza a una de cada tres personas. Según los últimos datos del Programa Mundial de Alimentos (PMA), 14,8 millones de afganos se enfrentan a una grave inseguridad alimentaria. El aislamiento internacional del gobierno talibán dificulta la respuesta humanitaria y la llegada de ayuda humanitaria de otros países. Todos estos elementos magnifican el impacto de la catástrofe.

Otro elemento a tener en cuenta y es que el terremoto se produjo el mismo día que Pakistán, uno de los principales receptores de refugiados afganos, inició, solo unas horas después del seísmo, varias redadas para deportar a afganos tras expirar el plazo gubernamental para su salida voluntaria del país. En los primeros siete meses de 2025, casi dos millones de afganos han regresado a su país procedente de Irán y Pakistán, según la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

Las oenegés recurren a trabajadoras humanitarias y rescatistas para poder atender a las niñas y mujeres. "Para la respuesta humanitaria también tenemos que contar con mujeres que trabajan en el ámbito humanitario, como puede ser el ACNUR o en otras agencias de Naciones Unidas, para poder ayudar a las afganas", explica Lezertua. Hay helicópteros que solo trasladan a las mujeres.

El borrado de las mujeres


El borrado de las mujeres en esta tragedia se ha visto también por las imágenes que nos llegan desde allí. "Es una zona muy conservadora donde ellas no quieren ser grabadas o fotografiadas en los medios de comunicación", explica el portavoz de UNICEF. Además, señala que todo lo que están grabando los periodistas locales sufre restricciones y filtros por parte de las autoridades. "No permiten filmar a las mujeres", lamenta.

Las consecuencias de este tipo de crisis humanitarias agravará también la situación que atraviesan las mujeres y las niñas. Tendrán el doble de dificultades por su condición de género. "Cuando perteneces a una comunidad muy conservadora y ya tienes tantas restricciones en tu vida, cuando pierdes tu espacio seguro, cuando pierdes tu hogar, se hace aún más difícil", explica Al-Janabi. Además, recuerdan que ellas soportan una mayor carga a la hora de salir adelante.