mayo 16, 2024

CTXT. Carta a la comunidad 353 | Pilar Ruiz

  13/4/24      La casa

Querida comunidad de Ctxt


Quizá ustedes, como yo, viven en la capital de este país. O no. Como yo, puede que nacieran en una capital pequeña, o una mediana ciudad o en un pueblo y en vez de haber emigrado, siguen ahí. Quizá aún amen su aldea, su ciudad. Y no por trasnochado regionalismo ni insufrible nacionalismo, no, sino con un amor sincero. Porque sus calles, sus plazas, sus vistas y paisajes forman parte de su memoria. Los balcones de la casa donde crecieron. El parque por donde sus padres les enseñaron a andar o a montar en bici. La cafetería donde su abuela le invitaba a merendar. La plaza donde quedaba con su mejor amiga para ir al instituto. Las campanadas del reloj del Ayuntamiento, que marcaba las horas de su vida cuando eran niños. La esquina de la calle donde su primer novio o novia les dio el primer beso de su vida. Y puede que esa ciudad, esa vida, solo exista ya en su memoria y que lo que una vez amaron se haya transformado en otra cosa, distinta, irreconocible.  

       

        Si viven en un pueblo pequeño, puede que aquel paisaje que antes admiraban se haya afeado por la construcción de una urbanización que quedó abandonada tras la crisis de 2008. O tengan enfrente una orujera que les apesta el aire, una fábrica textil que contamina el río, unos molinos de viento o una mina o una balsa de purines. Quizá sufran también la falta de internet o de carreteras transitables y hasta incendios cada dos por tres, porque sus pirómanos vecinos quieren ampliar sus pastos y matar lobos. Y aun así, habrá quienes les envidien porque no sufren los atascos de tráfico ni la boina de contaminación, ni la casa de apuestas al lado de un colegio. Si su pueblo es de los aburridos y solo celebra fiestas patronales, se ahorrará circuitos de Fórmula 1, fallas, mascletás, bailes populares en mitad de la vía pública y villancicos ensordecedores y en bucle, patrocinados por el mismísimo ayuntamiento, para acrecentar el ruido y el barullo consumista.  

       

        Puede que en su ciudad, grande o pequeña, falte pequeño comercio y tiendas de barrio, donde buscar una establecimiento de pinturas o una ferretería parezca un viaje digno de Marco Polo a las tinieblas exteriores: los polígonos. O sobren obras absurdas y regresivas, como cargarse carriles-bici. Soportamos urbanismos inhumanos sin equipamiento público, mobiliario urbano descacharrado o ilógico, plazas duras, parques que hay que cerrar cuando hace viento, lluvia, calor o frío, es decir, en cualquier época del año, desde que se privatizó su mantenimiento. Seguramente, también sufren que con sus impuestos se financien decenas de pseudoperiódicos que maman de la teta pública dedicados a soltar bulos y basura ideológica, una televisión autonómica convertida en altavoz propagandístico, una hoja parroquial o propagadora de infundios o un desfile incansable de programas dedicados a la cañita y la tapita y, sin embargo, carezca de programación cultural o infantil. Si habitan en una zona turística, entonces sus críticas a los pisos turísticos, a la subida de precios de alquileres y viviendas y hasta de la barra de pan, se convertirán en turismofobia. Aguafiestas. Eso sí, en cualquier lugar de nuestro país, encontrarán las terrazas invasoras que okupan –estas sí– la vía pública y agreden al vecino con su suciedad, microbotellón incesante y que hasta queman árboles con sus estufas –un tribunal ha dicho que no existen pruebas de que las tales estufas de gas sean contaminantes y ha protegido su permanencia como no se hace ni con los linces–. Y hablando de invasión: ahí tienen los patinetes y bicicletas que ponen en peligro el simple caminar, además de los vehículos atascados sin fin y los conductores que no solo se pasan por el arco del triunfo las normas de la DGT sino que insultan al peatón si osa cruzarse en su camino. Un clásico.  

       

        Los responsables de este panorama infernal para la vida en general son, ya lo sabemos, esos presidentas o presidentes autonómicos montaraces, chulescos y faltos de higiene democrática, así como los regidores sin sentido institucional, incultos, descerebrados, insensibles. Caciques de sentir populachero –desterrando el término contaminado de populista– hay en todas partes y solamente oírles hablar, ofende. ¿Quién les votó? ¿Por qué están ahí? Miramos alrededor con suspicacia: son nuestros vecinos, esos que saludamos en el ascensor. “Buenos días, cómo está el tiempo de loco, ¿eh?”.

       

        Seguramente, ustedes también sufren los desmanes de sus respectivas instituciones y representantes, su venalidad y afán por desmantelar la cosa pública en detrimento de la mayoría y para beneficio de una minoría. Pero como les decía más arriba, yo vivo en Madrid o Madrí, como decían aquellos castizos zarzueleros, una especie también extinta, deglutida en bares y restaurantes falsamente tradicionales: si ven escrito en un rótulo “taberna castiza” salgan corriendo. En este tenderete en el que se ha convertido la Villa y Corte, todo es un decorado mal pintado, cartón piedra y oropel de los bazares. Y sin embargo, a efectos mediáticos y también políticos, se convierte cada vez más en la medida de todas las cosas. Porque, seguramente ustedes, como yo, sienten una santa indignación anticentralista cuando escuchan en un telediario de TVE que un incendio ha quemado una superficie arbolada del tamaño de un montón de bernabéus. ¿Y por qué no campnous, metropolitanos, villamarines o sardineros? Y ya que estamos, ¿qué tal museosdelprado o bibliotecasnacionales? –¿Cultura? ¿Estamos locos o qué?–.

       

        Esta carta se la envía una cántabra que lleva décadas viviendo en una ciudad que, como las suyas, prometía un futuro de modernidad y progreso. Ahora esa ciudad no es la que conocí, aquel poblachón manchego con su gracia de ignota identidad y su gente simpática e irónica. Tras décadas de concienzudo destrozo moral, se ha convertido en un monstruo chabacano, egoísta, clasista y hostil, con el gusto hortera del nuevo rico, que atenta diariamente contra la convivencia, la salud y el patrimonio de todos. El problema es que Madrid no es una ciudad como las demás. No, no piensen mal, pero es cierto que es España. Porque, por desgracia, se ha convertido en el ejemplo; un modelo a seguir que se extiende como una mancha de aceite negro y viscoso por todos los territorios físicos y mentales. Por eso es tan importante que podamos crear nuevos lugares que nos sirvan de refugio, incluso de trinchera. Espacios de convivencia donde encontrarse, conocerse, saberse. Y hacer memoria. Por eso fundamos CTXT –desde Madrí: nadie es perfecto– y por eso aquí tienen su casa. Gracias, también, por recibirnos en ella. 

Pilar Ruiz

.........................


PERROFLAUTAS DEL MUNDO:   España es uno de los tres países de Europa que más gasta en sanidad privada, de Sofía Pérez Mendoza





mayo 15, 2024

Apcto. 3º-Charca Verde-Cascadas Chivato-Tejo Milº-3 Cestos-4 Caminos, 10/5/2024

  Las fotos llevan una explicación y al relato lo precede un *asterisco. Lo copiado aparece "entrecomillado". Para VER las FOTOS, sus detalles, DEBEN AGRANDARSE clicando sobre ellas. Crónica única vez anterior que enlazamos el arroyo del Chivaro y Tres Cestso, en 22/8/22: Canto Cochino-Cascadas Chivato-Tejo Milº-Tres Cestos-Collado Cabrón-Apcto....   https://paqquita.blogspot.com/2022/08/cronica-1400-canto-cno-cascadas-chivato.html

1.- Troncos apilados, entre Canto Cochino y Charca Verde. Manchas de nieve en Cuerda Larga


2.- Quizás la vista más espectacular del río Manzanares, bajada de Charca Verde.


3.- Cascada superior foto ant. y su vaso/poza.

* Es viernes, aún no hay restricciones con la entrada en La Pedriza, en días laborales. Dejamos el coche en el último de los aparcamientos, el más cercano a Charca Verde.

Comenzamos a andar a las 11h. Cruzamos el Manzanares por el primero de los puentes, pasamos por encima de Charca Verde y vemos que la gente respeta la prohibición de baño. Seguimos hacia arriba, hasta tomar el desvío a izda., donde la senda va en paralelo al río hasta que el arroyo Chivato vuelca sus aguas al Manzanares. Giramos a la dcha. nuestra referencia, ahora, es el Chivato. Llevamos una pareja joven por delante, se quedan en la cascada más vistosa de este recorrido. Son las 13h. tomamos algo de fruta y continuamos.


4.- Cascada del Chivato, la más espectacular, aunque hay bastantes. 13h.


5.- Otra cascada del arroyo del Chivato.


6.- Otra cascada más. Vamos arroyo arriba.


7.- Adentrándonos en la garganta del arroyo Chivato.


8.- El arroyo en pendiente pronunciada.


9.- Vista desde parte superior anterior.


10.- La, bautizada por Blas, Cascada Escondida.


11.- Foto de Blas. Yo. 14h. 17´


12.- La Cascada Escondida y su reflejo, entre los troncos de brezo.


13.- Parte superior de foto 9.


14.- Más cascadas, más pequeñas. Pasamos por la dcha.


15.- Otra cascada.


16.- Y otra.


17.- Cascada con borde plano, como de represa.


18.- Como sifón o embudo.


19.- Otra, con su pileta o balsa.


20.- Repartiendo las aguas.


21.- Cascada con poza,






22.- Superando el paso.

* A la Cascada Escondida llegamos a las 14h. 15´. Nos quitamos las botas y nos ponemos zapatillas. La idea es poder andar tranquilamente por el agua, si procede. Aquí el arroyo se estrecha y las paredes se verticalizan. 
Es una oportunidad preciosa, la vez anterior lo pasamos por arriba, sin ver esta parte.


23.- Las cascadas.


24.- Vista superior cascada anterior.



25.- Tejo a dcha.

* No todo ha sido miel sobra hojuelas, traemos zapatillas muy usadas, aptas para destrozarlas aquí, pero no para superar algunas paredes inevitables, la altura del agua en algunas partes es demasiada.
¿Qué pasa? que nos escurrimos en las rocas en pendiente, nuestra adherencia es mínima.
Al tejo, calificado como Árbol Singular, llegamos a las 16h.
Nos aposentamos y comemos.





26.- Intento de cruzar el arroyo. Lo haremos 2 metros más arriba. Ramas  de tejo


27.- Allí. Juegos del agua.


28.- Arroyo arriba. Llegamos hasta aquí. Estamos bajo el tejo mile o cente nario.


29.- Vivac en la ruta a Tres Cestos.

* Pregunto ¿la vuelta... no la haremos por aquí?

Respuesta: no, por Tres Cestos.

Eso, eso no me lo habías dicho.

Llevamos un tiempo de litigios, montañeros en este caso.

Él está más fuerte, siempre lo estuvo, y yo me veo algo mermada. En fin, vamos a Tres Cestos. Partimos a las 16h.40´. 



30.- Garganta del Chivato, por donde entramos.




31.- Preciosidad de flor. No la conozco.

* No hay senda establecida, avanzamos por intuición y por el Orus. En dos o tres ocasiones vemos un hito, allí, aislado, sin conexión con el siguiente.
La flor expuesta aquí, no recuerdo haberla visto en otra ocasión, amarillas de cinco pétalos muchas, pero no ésta. Sólo vi este ejemplar.
Vamos ladera arriba, zizzagueando cuando se puede y cuando no trepando. 

32.- Camino elegido. Trepada.


33.- Violetas serranas. Flores blancas de brezo, a izda.


34.- A la salida  de un paso.















35.- Foto de Blas. Yo. 17h.

Este paso, como túnel..


36.- Objetivo a la vista. Tres Cestos, arriba.


37.- Cabezón de pollito. Junto al paso elegido.


38.- Ya en el pinar. Atacado al completo por la procesionaria. Tres Cestos.


39.- Vista desde cavidad en las rocas: Hoyos de la Sierra, enfrente.


40.- Ya en el Collado de Tres Cestos.

* Vamos tan a las bravas que acabamos en una canal, ya cercana a Tres Cestos. La vez anterior caminamos más a izda. y enlazamos con la senda que une esto con el Collado Miradero, más apacible ella. Por contra, en ésta, Blas decide poner una cuerda asegurada para que suba yo sin complicaciones. Queda a dcha. de foto cavidad anterior.
En el collado estamos a las 19h.
Para bajar lo hacemos por el lado contario, seguimos el PR, marca blanquiamarilla.
Esta bajada es bonita, por roca al principio.
Llegamos al punto más exigente de este tramo, auxiliado ahora por cinco grapas.
Poco más abajo hay una grapa sola, ignoro para qué. Quizás para ayudarse en subida, puede ser.

41.- Zona más compleja de la bajada. Preparada, ahora, con grapas.

* Siguiendo el PR llegamos a la desviación al Puente de los Poyos y más adelante al cruce de Cuatro Caminos, son las 20h. 30´. A nuestra izda. está la senda que enlaza con el Miradero, al frente la que va al arroyo de la Ventana y a nuestra dcha. la que nos llevará a Canto Cochino. Tomamos esta última. Toda esta zona, antes del Puente de los Poyos y después de Cuatro Caminos, está muy degradada, el pinar tiene un aspecto penoso, ya lo conocí así hace bastantes años. La senda desemboca en otra que va en ambos sentidos. Blas elige la izda., que intuyo es la más larga, porque nos separa de Canto Cochino. Ya antes de llegar al arroyo de la Ventana, en el punto que se toma la senda al Collado de la Ventana, Blas reconoce el lugar. 
Al poco tenemos a la vista el refugio Giner de los Ríos, son  las 21h. 20´.  Aún nos queda luz, terminamos la excursión sin usar los frontales a las 22h.  Torrero está abierto. Acabado el relax, Blas se va a por el coche, yo le espero en la ctra.

DATOS de  INTERÉS: Desnivel superado: 840 ms. Kilómetros recorridos. 11,5. Tiempo transcurrido: 11 h. Descansos alrededor de hora y media. Neto caminado 9h. 30´

PAQUITA

.........................


PERROFLAUTAS DEL MUNDO: CTXT. El mensaje iraní lo cambia todo en Oriente Medio, de Rafael Poch







mayo 14, 2024

Las historietas de Esperanza Aguirre, de Ana Martínez Rus

 22 de abril de 2024  Ana Martínez Rus

El domingo 14 de abril, en una charleta ante un público cautivo como son las de Nuevas Generaciones del Partido Popular, Esperanza Aguirre expresó varias barbaridades y disparates sobre la Segunda República y la Guerra Civil. Sus comentarios, que reflejan ignorancia y sectarismo, tenían como objetivo instrumentalizar el pasado para arremeter contra el Partido Socialista. Recurrió a mitos clásicos de los propagandistas franquistas y de los mal llamados revisionistas, junto con otros de su propia cosecha. Mentiras, tergiversaciones y manipulaciones de brocha gorda; el rigor histórico es lo de menos. Precisamente en un artículo mío en este mismo periódico el domingo 14 señalaba los muchos mitos y bulos que siguen circulando sobre la Segunda República. Y las declaraciones de doña Esperanza Aguirre y Gil de Biedma, condesa consorte de Bornos, lo confirma. Esta política jubilada debería leer más y hablar menos. Recordemos que fue ministra de Educación y Cultura entre 1996 y 1999. Media vida llevo trabajando sobre este periodo de la historia de España para que venga esta señora a pretender sentar cátedra, soltando tonterías e ignorando todas las aportaciones recientes de la historiografía nacional y extranjera. El problema es que al final las mentiras se convierten en verdad de tanto repetirlas, como bien sabía Goebbels (...)

.........................


PERROFLAUTAS DEL MUNDO: La era de la desinformación muestra su cara más cruel con la guerra de Ucrania y el genocidio en Gaza, de MARÍA MARTÍNEZ COLLADO





El protagonismo de las mujeres da sentido, al fin, a las enigmáticas pinturas de Alaiza, de José María Sadia

 José María Sadia   31 de marzo de 2024 

“Lo primero que hicimos fue preguntar a las propias pinturas”. Y a partir de ahí, los personajes inmortalizados en los muros de la pequeña iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Alaiza (Iruraiz-Gauna, Álava) comenzaron a narrar una historia fascinante, que hablaba del vital papel de las mujeres en la sociedad medieval, alumbrando a los futuros miembros de la familia, o de su enorme peso en la organización de los rituales vinculados a la muerte, los funerales. Así fue como los historiadores Isabel Mellén y Gorka López de Muniain tomaron nota del susurro de las enigmáticas representaciones de este singular templo románico, para darle la vuelta a las teorías que, durante décadas, han intentado explicar, sin éxito, el significado de una obra prácticamente única en el mundo (...)

mayo 13, 2024

"Haz lo que yo no pude": la historia olvidó a madres y abuelas (y nosotras no queríamos ser como ellas), de Ana Requena Aguilar

 Ana Requena Aguilar   8/4/24

“Cuéntame tus viajes, que yo vivo a través de ti”. Sentada a la mesa del salón, mi abuela Ana pedía historias y compartía las suyas. Detrás de las frases que muchas escucharon de sus madres o abuelas había mucho más que mujeres que querían para las suyas lo que ellas anhelaron. “Tú estudia”, “sé libre”, “gana tu propio dinero, no dependas de nadie”, “haz lo que yo no pude”, “disfruta todo lo que puedas”. Esas consignas hablaban, de alguna manera, de sus heridas: del sacrifico, de la renuncia a lo que una es o desea, de la frustración por las vocaciones aplastadas, de la negación de su autonomía. Y por último, del olvido: ni la historia con mayúsculas ni la sociedad más cotidiana parecía considerar importante lo que ellas habían vivido, hecho, pensado o trabajado. Las batallitas siempre eran las del abuelo. Pero, ¿qué soñaban madres y abuelas?, ¿qué batallas dieron ellas?

Carlota Bustelo. Mujeres en lucha, de Magis Iglesias

 Magis Iglesias   20 de abril de 2024

Carlota es hija de un matrimonio de la burguesía republicana madrileña, imbricado en una familia ilustrada y golpeado por la guerra civil. En 1958, la joven es una de las pioneras que acude a la Universidad Central para cursar Ciencias Políticas, carrera que también estudia su hermano Paco, que es todo un referente para ella. En el ámbito universitario de los años cincuenta, los varones siguen las clases separados de las pocas mujeres con las que comparten el aula del riguroso y gélido edificio de la calle de San Bernardo. La estudiante se enamora de Juan Manuel Kindelán, un compañero de ingeniería que es el mejor amigo de su hermano y al que conoce desde que ambos estudiaban en el colegio de los maristas de El Pilar. Pero Paco y Juan Manuel deben huir al ser perseguidos por la policía política como fundadores de la Agrupación Socialista Universitaria. Escapan por el monte, atraviesan la muga del País Vasco y se refugian en París, donde el colectivo de exiliados les consigue sendas becas para continuar en Francia sus estudios (...)


.........................


PERROFLAUTAS DEL MUNDO:   CTXT. Y ahora, a legislar. Por CTXT